sábado, 22 de octubre de 2011

Cuando no existe la clemencia

Dos días después de la muerte del dictor libio Muamar el Gadafi, y cuando se disparan los rumores de si murió ejecutado en vez de en un tiroteo, aparece un vídeo en el que se muestra a Gadafi capturado y pidiendo clemencia por su vida, poco antes de ser ejecutado con un tiro en la sien.

No quiero criticar desde el sillón de mi casa a quienes han ejectuado a Gadafi en vez de entregarlo a la justicia y someterlo a un juicio, como se hizo con Sadam Husein. Seguramente, el veredicto del juicio hubiera sido la muerte.

Y digo que no quiero criticarles, porque yo estoy en el sillón de su casa mientras millones de libios han sufrido una dictadura durante más de 40 años y no estoy moralmente capacitado para criticar lo que han hecho a quien ha torturado y asesinado a sus familiares, amigos y conocidos.

Sin embargo, si puedo cuestionarme lo que han hecho, y tengo el convencimiento de que hubiera sido más bonito, más justo, más humano, que quienes le mataron le hubieran dado una lección moral y le hubieran tratado como un ser humano, a diferencia de lo que hizo él con su pueblo durante tantos años.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Bélgica y Países Bajos

El segundo post de la sección de viajes está dedicado al viaje de ocho días que he hecho con mis padres y mi hermano a Bélgica y a los Países Bajos (como la gente le suele llamar erróneamente Holanda, y las cuatro noches en los Países Bajos las he pasado también en Holanda, de ahora en adelante me referiré siempre como Holanda).

Este viaje era muy especial para mi aita, pues desde que tengo uso de razón siempre ha dicho que el viaje que más ganas tenía de realizar era ir a conocer el Benelux. Finalmente ha podido cumplir su sueño, aunque quizá todos nos hayamos quedado con la espinita de que podríamos haber estado más días, porque las zonas que hemos conocido nos han gustado mucho.

Planificación del viaje
El viaje lo han organizado mis padres, por lo que me he tenido que amoldar al itinerario que ellos han elegido, teniendo en cuenta los días que disponíamos de vacaciones. Así, el itinerario previsto era el siguiente:

Martes 2 de agosto: Volar de Bilbao a Bruselas por la tarde, coger un coche y hacer noche en Brujas.
Miércoles 3 de agosto: Pasar el día en Brujas.
Jueves 4 de agosto: Madrugar e ir a Gante, estar ahí hasta las las tres o cuatro de la tarde e ir a dormir a La Haya. De camino, pararíamos en Delft.
Viernes 5 de agosto: Por la mañana, conocer La Haya; después de comer, a media tarde, ir a Ámsterdam y llegar sobre las siete de la tarde, donde vamos a ir a la casa de Anna Frank.
Sábado 6 de agosto: Pasar el día en Ámsterdam.
Domingo 7 de agosto: Pasar el día en Ámsterdam.
Lunes 8 de agosto: Hacer una excursión por la mañana a los pueblos cercanos de Marken, Volendam y Zaanse Schans. Por la tarde, ir a Amberes y conocer la ciudad durante tres o cuatro horas antes de dirigirnos a Bruselas. La opción de pasar por Lovaina, tenía muchas ganas de ver el ayuntamiento, queda prácticamente descartada.
Martes 9 de agosto: Pasar el día en Bruselas.
Miércoles 10 de agosto: Por la mañana, ver lo que no se vio el día anterior; por la tarde, ir a la cercana Basílica del Sagrado Corazón y al Atomium. Finalmente, ir al aeropuerto y volver a Bruselas.

Este era el itinerario previsto, con una perspectiva de buen tiempo (sol y nubes; más nubes que sol) y apenas unos chubascos el domingo 7 de agosto. Como el hombre hace y Dios deshace (parezco una abuela), algunos puntos del itinerario han tenido que ser modificados debido a la climatología (desde mi punto de vista mejor de lo esperado) y a que la mayoría de las zonas las veíamos en menos tiempo del esperado.

Así, a continuación describo el diario de viaje de estos 8 días en Bélgica y Holanda, el país del chocolate y el país del chocolate (lo siento, no he podido evitar el chiste).ç

Día de llegada, martes 02/08/2011: Bruselas nos recibe con buen tiempo
Nos dirigimos al aeropuerto para coger el avión que nos llevará a Bruselas. A las 16:35, con cinco minutos de adelanto, despega de Bilbao el avión de Brussels Airlines, llegando a las 18.15, veinticinco minutos antes de la hora prevista. O la compañía es muy seria, o tuvimos mucha suerte, o las compañías se cubren cada vez más con los horarios para evitar quejas. O las tres a la vez.

Al bajar del avión, Bruselas nos saluda con veintiocho grados. Tras perdernos un poquito en el aeropuerto (solo un poquito), cogemos nuestras maletas y nos dirigimos a las oficinas de Hertz, donde habíamos alquilado un coche. Sin esperar nada de cola, nos dan un Nissan Note (habíamos pedido un Volkswagen Golf, pero bueno, mientras el coche sea cómodo y funcione...), y a las siete de la tarde abandonamos el aeropuerto de Bruselas. A las 20:30 ya hemos dejado las maletas en el hotel y estamos paseando por Brujas, en un día soleado. Mejor no se puede empezar.

Nos alojamos en el Grand Hotel Casselbergh. Bastante céntrico, lo cual no es difícil en Brujas, a 50 metros del Burg y a 100 metros de la Grote Markt, teniendo justo detrás el Groeneri, una de las zonas de los canales más bonitas. Más no se puede pedir. Además, como descubriría las dos siguientes noches, las tupidas cortinas del hotel impedían que la luz entrara en la habitación, uno de mis mayores quebraderos de cabeza en los hoteles.

Esa tarde-noche la dedicamos a dar un paseo de reconocimiento por la ciudad. Con tristeza vemos que hay un escenario para un concierto en el centro del Burg, que no deja ver en todo su esplendor el ayuntamiento, pero bueno. Dedicamos lo que nos queda del día a ver el Burg, el Grote Markt y la zona de canales cercana a nuestro hotel, el Groenerei. Por la noche, me dedico a cultivar un poco mi nueva afición, la fotografía, y doy una vuelta por los mismos lugares sacando fotos con el nuevo trípode que he comprado. A las doce de la noche, cual Cenicienta, nos metemos en la cama.

Día 1, miércoles 03/08/2011: Día entero dedicado a Brujas
Nos despertamos a las ocho de la mañana y observamos con pánico que está diluviando, lo cual no nos esperábamos, ya que en principio ese día no debería llover. Sin embargo, todo resulta ser una falsa alarma, pues ya no llueve al terminar el desayuno. Aun así, salimos ataviados con paraguas por si acaso.

Lo primero que hacemos es subir al campanario, el Belfort, para evitar las posibles colas que pudiera haber más entrada la mañana. Al entrar en la Grote Mark, donde se encuentra el Belfort, observamos que esta está llena de puestos de verduras debido a que es miércoles, día de mercado. Desde mi punto de vista le quitan atractivo a la plaza, puesto que no te deja contemplar la plaza en todo su esplendor.

Subimos las 360 escaleras del Belfort, desde donde se ven unas preciosas vistas de la ciudad, que contamplamos durante unos veinte minutos. Al bajar vemos que se ha formado algo de cola, no mucha, por lo que parece que hemos elegido bien iniciando el día con la subida al Belfort.

Seguidamente nos dirigimos al Burg, donde visitamos el Ayuntamiento y la Capilla de las lágrimas entre otros lugares. Terminamos sobre las diez y media y tras una breve parada para sacar fotos en la Grote Markt nos dirigimos dando un paseo hacia la Catedral de San Salvador, en la cual no entramos, y cuya plaza está en obras.

El siguiente punto en nuestro recorrido es la iglesia de Nuestra Señora, cuya vista desde los canales es de lo que más me ha gustado de Brujas. Sin embargo, por dentro no es muy espectacular. Seguidamente, nos dirigimos hacia el sur de la ciudad, donde vemos el  Begijnhof, que se encuentra cerca de un parque poblado por cisnes y al lado del Minnewater, también llamado Lago del Amor. El Begijnhof es un recinto donde antiguamente vivían las beguinas, muy común en las zonas que hemos visitado. Por alguna razón que desconozco, los distintos recintos de beguinas es otra de las cosas que más me ha gustado del viaje. Finalmente, acabamos la mañana en el Concertgebouw, un edificio moderno situado en una plaza en la que hay numerosos restaurantes.

Como es ya la hora de comer, es ya la una y media, nos decidimos a comer en dicha plaza en un restaurante que parece llamarse Tea Room (digo parece porque luego vi muchos restaurantes que se hacía llamar así; quizá es un tipo de restaurante). Pido un entrecot que me parece un poco caro al leer la carta, pero que descubro el porqué del precio al primer mordisco: una de las mejores carnes que he comido últimamente, francamente exquisita, digna de análisis por los mejores críticos gastronómicos.

Al acabar de comer desaparecen las nubes y aparece un espléndido sol que nos acompañará toda la tarde. Hacemos un paseo en barca de media hora por los canales, que con el buen sabor de boca de la carne y el magnífico sol que hace, encontramos impresionante. Y es que los canales de Brujas son preciosos, y una visita a Brujas no pude entenderse sin un paseo en barca por sus canales.

Al acabar el paseo en barco, a las tres y media, nos dirigimos hacia el norte de la ciudad, donde se encuentran los edificios menos importantes. Realizamos el recorrido paseando junto a los canales, haciéndonos fotos, parándonos... con tranquilidad. Visitamos, entre otros, la iglesia de Jerusalem, una de las puertas de la ciudad, y algún que otro molino. Finalmente, nos dirigimos de nuevo hacia la Grote Markt, a donde llegamos un cuarto de hora antes de las seis, y donde damos por finalizada la visita de Brujas.

Pasamos la tarde descansando en el Burg y en la Grote Markt, dando paseos por las zonas de alrededor, y terminamos cenando en un italiano que se encuentra en una de las bocacalles de la Grote Markt: Adriano.

Por la noche, doy un paseo de cincuenta minutos haciendo fotos, desde el hotel hasta la iglesia de Nuestra Señora, por el centro del casco histórico, y volviendo por el canal: en menos de una hora se hace ese recorrido tranquilo, sin prisas, incluso parándose a sacar fotos. Entre otras cosas, me asombra la poquísima cantidad de turistas cerca de la iglesia de Nuestra Señora, apenas unos pocos aficionados a la fotografía. Parece que la mayoría de los turistas se cansan de andar a media tarde.

Finalmente, entro al hotel un poco antes que el día anterior, con la satisfación de haber visitado una de las ciudades más bonitas de Europa.

Día 2, jueves 04/08/2011: Gante, La Haya y Scheveningen; se cancela la visita a Delft.
Comienza uno de los días que más esperaba de todo el viaje: el de la visita a Gante, una ciudad que no sé porqué, tenía unas ganas enormes de conocerla. De hecho, habría preferido hacer una noche en Gante, pero no teníamos días, así que el planteamiento era madrugar, ir a Gante, y, como tarde, salir a las cuatro para ir a La Haya. De camino, pararíamos en Delft, famosa no solo por su cerámica, sino por sus dos catedrales. Finalmente, dormiríamos en La Haya.

Así, nos levantamos a las siete y media de la mañana y nos dirigimos hacia Gante, que se encuentra a apenas cincuenta  kilómetros de Brujas. A las diez menos cuarto ya habíamos dejado el coche en un parking situado cerca del puente de San Miguel, desde el que se ve la zona más conocida del canal, el Graslei, así como la iglesia de San Nicolás y el Belfort.

Cruzamos el puente y nos dirigimos, bajo un sol radiante, hacia el Belfort. A medida que nos vamos acercando observamos que la zona cercana a este y a la iglesia de San Nicolás está completamente levantada debido a las obras, lo que merma un poco la ilusión que tenía.

Lo primero que hacemos es subir a lo alto del Belfort, desde donde, al igual que en Brujas, se observan unas preciosas vistas de la ciudad, si bien personalmente me parecieron más bonitas las de Brujas. A las diez y media estábamos ya abajo, y tras no poder entrar en la iglesia de San Nicolás, nos dirigimos hacia la cercana Catedral de San Bavón, donde entramos. Espectacular. Por algo es una de las catedrales más bonitas de Bélgica.

Tras salir de la Catedral nos dirigimos hacia el Castillo de los Condes, donde no entramos, más por falta de tiempo que de ganas. Finalmente, acabamos la mañana con un paseo en barca de unos cincuenta minutos por los canales de Gante. Personalmente me gustaron más los canales de Brujas, aunque también es verdad que en ese momento estaba un poco negativo con tantas obras.

A las doce, una vez finalizado el paseo en barca (sí, en dos horas habíamos hecho todo eso; visita exprés), nos dedicamos a dar un paseo por Gante, viendo sobre todo la zona del Graslei, de la que me quedo con unas ganas enormes de verla de noche. Finalmente, y como ese día había que ver varias ciudades, comemos en el Graslei el típico bocata jamón hecho por uno mismo al momento. Parece ser que es muy típico, ya que había mucha gente comiendo en la zona bocadillos traídos de casa. Para hacer agradable la comida, el tiempo continúa siendo espectacular.

A las dos, y terminada la comida, nos dirigimos hacia Delft. Antes de salir de Gante, vamos en coche a aint Pietersplein, donde nos detenemos dos minutos, y finalmente nos dirigimos hacia Delft, sin pasar por el Klein Beginhof, ya que el TomTom no localizaba la señal y tampoco es que fuera un sitio importante de Gante.

Así pues, prácticamente a las dos de la tarde, dos horas antes de lo previsto, nos dirigimos hacia Delft, que se encuentra a unos 180 kilómetros, y donde esperamos llegar hacia las cuatro de la tarde. Por primera vez en mi vida iba a pisar los Países Bajos. Al salir de Gante observamos que desaparece el sol: perfecto, pienso, al menos nos ha respetado en Gante.

Nos dirigimos hacia Delft y todo va según lo previsto cuando, a apenas quince kilómetros de Delft, vemos que la carretera que nos señala el TomTom está en obras, y al no entrar en ella, la ruta alternativa del TomTom es dar la vuelta para volver por el mismo sitio: un bucle, vamos. Tras más de media hora dando vueltas y equivocándonos, decidimos, con gran dolor de mi padre, ir directamente a La Haya. Seguramente se podría haber buscado alguna ruta alternativa, pero las prisas, la presión, y andar perdidos en un nudo de autovías cerca de Rotterdam lo hizo imposible.

Así pues, nos dirigimos hacia La Haya, que nos recibe lloviendo minutos antes de las seis de la tarde. Nos dirigimos a nuestro hotel, el Novotel Den Haag City Center, situado justo detrás del impresionante edificio del Binnenhof, el Parlamento holandés. Tras unos problemas con el aparcamiento (la liamos un poquito, pues para entrar en el garaje había que meter el coche en una especie de montacargas) y tras constatar que la legislación neerlandesa obliga a los hoteles a que el aire acondicionado esté encendido constantemente, lo cual es un poco molesto, salimos a la calle paraguas en mano un poco antes de las seis y media de la tarde.

Nos dedicamos a dar una vuelta despacio al Binnenhof, que encuentro muy bonito, así como la zona de los alrededores, donde vemos que hay una callecita a rebosar de gente tomando cervezas, como si fuera Pozas un día de partido, lo que me choca con la imagen de ciudad fantasma que había oído. No obstante, hay que reconocer que salvo ese oasis de actividad, el resto de la ciudad se encuentra prácticamente vacía el tiempo que estamos en ella.

Como continuaba lloviendo, nos dirigimos hacia la cercana playa de Scheveningen, un sitio muy turístico y que parece ser visita obligada en La Haya. Personalmente no le encuentro el atractivo y vuelvo bastante decepcionado. Supongo que ocurrirá con todas las playas si se visitan una tarde lluviosa.

Finalmente, media hora después, volvemos a La Haya, donde tras cenar y dar una nueva vuelta alrededor del Binnenhof, vamos al hotel a dormir.

Día 3, viernes 05/08/2011: La Haya y visita a la casa de Anna Frank en Ámsterdam
Nos levantamos con la intención de conocer La Haya. Tras desayunar muy barato en un establecimiento de  EXKi nos disponemos a conocer La Haya (para mi hermano y para mí: "Den Haag, esto no pasaba en Alemania").

Rodeamos, al igual que el día anterior, el Binnenhof, y seguidamente recorremos la pequeña avenida Lange Voorhout, una de las calles más bonitas de La Haya y sede de numerosas embajadas. Seguidamente, nos dirigimos hacia el Palacio de la Paz, sede de la Corte Internacional de Justicia. Mientras escribo este post, me doy cuenta de que debería haber preparado más a fondo la visita a La Haya, la cual no preparé en absoluto, puesto que pensaba que la Corte Internacional de Justica era lo mismo que la Corte Penal Internacional  la cual se encarga d juzgar a genocidas...), cuando resulta que son diferentes órganos y por tanto ocupan distintos edificios. Así pues, no visité el edificio donde se juzgan a algunos, desgraciadamente no a todos, de quienes cometen crímenes contra la Humanidad.

Ajenos a todo esto, nos dirigimos por calles solitarias y llenas de basura (saliendo a colación diversos comentarios sobre la necesidad de enviar durante un año a Azkuna a La Haya para que les meta en cintura) hacia el precioso Palacio de la Paz. Ahí sacamos unas cuantas fotos y nos quedamos sin entrar por no haber hecho una reserva por Internet, lo cual fue un poco cagada pos nuestra parte (me enteré el día anterior a nuestra salida de que se podía visitar por dentro con reserva). Junto a la entrada del Palacio de la Paz, contemplamos el monumento de la Llama de la Paz Mundial, junto al cual hay una serie de casi 200 piedras de otros tantos países que colaboraron para conformar un monumento en favor de la Paz.

Poco después de las diez y media, nos dirigimos hacia el centro de la ciudad, paseando tranquilamente por las calles y los jardines de esta solitaria ciudad, finalizando nuestra visita a la ciudad entrando en el moderno y enorme Ayuntamiento. De camino al hotel entramos por última vez al patio interior del Binnenhof, y pasadas las doce y media nos digirimos, con bastantes horas de antelación, dirección Ámsterdam. Para nuestro agrado, según avanzaban las horas el sol iba siendo cada vez más intenso.

Así, nos dirigimos hacia Ámsterdam, que dista apenas sesenta kilómetros de La Haya, y en la que esperamos llegar hora y media después, ya que pararíamos a comer en un área de descanso, otra vez el clásico bocata jamón.

Llegamos a Ámsterdam un poco antes de las tres de la tarde. Dejamos las maletas en nuestro hotel, el Eden Amsterdam American Hotel, un hotel cuyo interior es muy hermoso (aparecía en alguna de nuestras guías) y donde comprobé que había dormido la malograda Amy Winehouse en 2004. El hotel se encuentra cerca de la zona de los museos, lo cual está un poco alejado, a una media hora andando, de alguna de las zonas importantes de la ciudad. Quizá un hotel en la Plaza Damm hubiera sido más apropiado.

Aparcamos el coche en uno de los muchos parking P+R, donde puedes dejar el coche por 8 € las 24 horas. Se encuentran un poco alejados de la ciudad, peroson muy  baratos y encima te da un pase del tranvía para ir a donde quieras. Perfecto. Elegimos el parking del estadio Olímpico (hay que recordar que Ámsterdam albergó los Juegos Olímpicos de 1928).

Tras esperar algo de cola en el parking, a las cuatro menos veinte estamos ya en la zona de los museos, con un sol espléndido. Recorremos la zona haciendo unas cuantas fotos del museo Van Gogh y del impresionante Rijksmuseum, uno de los edificios más bonitos de Ámstedam, observando además cómo se encontraba en obras la fachada del Stedelijk Museum.

Como no somos de entrar en museos, decidimos dedicar la tarde a dar una vuelta por los canales, con la intención de encontrar un sitio donde montar en barco y dar una vuelta por los canales. Sin embargo, pateamos canal arriba y canal abajo y no encontramos nada. Entre dicha pateada, vemos la hermosa Estación Central, de estilo nerracentista, similar al Rijksmuseum (no en vano es del mismo arquitecto), la cercana iglesia de San Nicolás, que me encantó, y varias de las torres que hay en la ciudad, como la Munttoren, Schreiestoren o la Montelbanstoren. Además, vemos el Waag, que me gustó bastante, y la Plaza Damm, coronada por el Koninklijk Paleis. También tenemos nuestra primera entrada en el Barrio Rojo, que encontramos decepcionante, puesto que nos encontramos a las primeras meretrices cerca de Oude Kerk, las cuales eran orondas señoras que fácilmente llegaban a la cincuentena.

Tras andar durante prácticamente toda la tarde y habernos tomado un descanso en la Plaza Damm, nos dirigimos hacia la Casa de Anna Frank, situado en la zona del Jordaan, en la zona norte de los canales. Como había leído que solía haber mucha cola, había reservado previamente cuatro entradas por Internet. Cuando llegamos observamos que había una cola bastante importante para ser la hora que era (habíamos reservado para las 20:45), así que parece que fue una idea estupenda.

Estuvimos unos tres cuartos de hora en la casa de Anna Frank; era un recorrido por las distintas habitaciones donde distintos vídeos y frases escritas en la pared explicaban un poco la vida de Anna Frank. Me pareció algo muy interesante, y muy recomendable para todo aquel que sienta interés por el tema del nazismo (obviamente, desde el punto de vista crítico con el nazismo). Personalmente, fue lo que más me gustó de Ámsterdam.

Tras salir un poco embajonado (la historia de Anna Frank no es nada agradable, pero como decía su padre, para construir un futuro, hay que conocer el pasado) cenamos y salimos a dar un paseo nocturno por Ámsterdam, ciudad que encuentro menos atractiva para hacer fotos.

Día 4, sábado 06/08/2011: Conociendo Ámsterdam
A pesar de que Ámsterdam era más grande que los sitios que habíamos visto en Bélgica y que el hotel estaba un poco lejos de muchas zonas, la tarde anterior nos sirvió para darnos cuenta que no había necesidad de madrugar, ya que en dos días conoceríamos de sobra la ciudad, por lo que decidimos levantarnos un poco más tarde de lo previsto. No obstante, a las ocho y media ya estábamos levantados.

Tras desayunar, decidimos dedicar la primera parte de la mañana a dar un paseo por los canales de Ámsterdam, siguiendo un recorrido sugerido en la guía de Holanda de El País Aguilar. Creo que hicimos lo correcto, ya que hay tantos canales que o haces un recorrido por unos concretos, o no haces más que dar vueltas al tuntún, como hicimos el día anterior. Durante el paseo por los canales observamos que progresivamente aparecen cada vez más pequeñas embarcaciones con gente vestida de color rosa (algunos enteros, otros con un niki rosa...), y nos preguntamos a qué se debería.

Una vez terminado el recorrido sugerido por la guía, y tras pasar por distintas torres como las que vimos el día anterior y finalizando en el Magere Brug, el puente más famoso de Ámsterdam, damos un paseo en barca, el tercero del viaje, de cincuenta minutos, que acaba a la una menos diez. Así pues, siendo casi la hora de comer, ya hemos completado todo lo relativo a los canales, y, entre el día anterior, hemos visto varias de las zonas más conocidas de Ámsterdam.

Decidimos ir a comer cerca de la Estación Central, que se encuentra al norte de la ciudad. De camino, vemos que hay mucha gente que va en sentido contrario a nosotros, hacia la zona de los canales. En ese momento, mi padre lee en una guía que había cogido del hotel que estábamos en la semana en la que se celebraba el Amsterdam Gay Pride, cuyo colofón era el mismo día con una especie de desfile de barcos/carrozas (no sé cómo llamarlo) por los canales de Ámsterdam.

Así, a las dos y media, una vez comidos, nos dirigimos hacia los canales y vemos que se han transformado por completo: numerosos barcos pasan por los canales a modo de desfile, estando todos los puentes y las calles cercanas llenas de gente. Además, el cielo un poco nuboso de la mañana ha desaparecido y luce un sol espléndido. Perfecto. He podido ver los canales de Ámsterdam en sus dos varianes: tranquilos y plácidos para pasear, y a rebosar de gente debido a una fiesta.

Tras estar media hora viendo las carrozas, nos dirigimos dando un paseo hasta el Begijnhof, situado en la plaza Spui. Me resulta precioso, más bonito aun que el de Brujas. Me recordó a un decorado de película antigua, como la zona que recorría George Banks cuando iba a su casa en Mary Poppins. Además, en el Begijnhof hay que destacar también la preciosa capilla interior.

A las cuatro y cuarto, y una vez terminada nuestra visita por Ámsterdam, cae un enorme chaparrón que dura poco menos de media hora. Una vez acabado este y cuando vemos que vuelve el sol, nos sentamos a descansar en la Plaza Damm para pensar qué deberíamos hacer el día siguiente. Y es que en apenas un día y medio hemos hecho casi todo lo que teníamos pensado hacer: paseo por los canales, andando y en barca, ver los distintos monumentos... y todavía nos queda un día entero en Ámsterdam, que en principio, y según las previsiones, se presenta muy lluvioso. Así pues, decidimos dedicar la tarde a pasear tranquilamente por las mismas zonas del día anterior, y adelantar la excursión del domingo al sábado.

Tras dar una pequeña vuelta y descansar un poco en el hotel, cenamos en un italiano cerca de la Plaza Damm (tras equivocarnos de restaurante y sentarnos en uno de los numerosos argentinos que hay en la ciudad), y terminamos la noche dando un paseo por el Barrio Rojo, pero en la zona donde se encuentran mayor cantidad de girls on the windows (como me preguntó una turista) más jovenes y atractivas que las que vimos el día anterior, y en calles más animadas.

Tras observar algunos acuerdos entre algunos jóvenes y prostitutas, incluido uno que al cerrar el trato se giro hacia sus amigotes agitando el puño en alto cual orangután, nos dirigimos hacia el hotel: al día siguiente toca excuursión.

Día 5, domingo 07/08/2011: Marken, Volendam, Edam, Zaanse Schans y paseo final en Ámsterdam
Comienza el día que peor tiempo íbamos a tener, según las previsiones. Como se había visto casi todo Ámsterdam, decidimos coger el coche y hacer la excursión hacia algunos pueblos pintorescos cerca de Ámsterdam.

Salimos a las diez y media hacia Marken, un pequeño pueblo pintoresco que se encuentra a apenas veinticinco kilómetros de Ámsterdam, bajo un cielo completamente encapotado. Durante el camino hacemos algunas paradas para ver el mar y el clásico paisaje holandés. A las once y media llegamos a Marken, y, a pesar de que hace frío, el cielo se va despejando progresivamente. Encuentro Marken bastante bonito, es un pequeño pueblecito costero lleno de casas iguales y muy pintorescas. No tiene más: dar una vuelta, hacerse unas fotos... media hora después estamos en el coche de nuevo dirección Volendam, a donde llegamos a las doce y media.

Volendam es otro pueblo típico de la zona, un pueblo pequero famoso porque las mujeres seguían llevando los trajes regionales, algo sobre lo que yo era un poco escéptico. De todos los pueblos fue el que menos me gustó, seguramente porque a diferencia de Marken, estaba a rebosar de turistas. Me pareció menos pintoresco que Marken, no solo por las casas sino porque tanto turista le quitaba esa aurea de idílico de Marken, y no me gustó por el gran olor a mar/pescado que noté, algo normal en los pueblos pesqueros pero que no me gusta. Mis padres, por el contrario, les gustó mucho, si bien menos que Marken. Por descontado, no encontramos ninguna mujer vestida con trajes regionales.

Animados por el buen tiempo, decidimos ir a Edam, a donde en principio no íbamos a ir, ya que se encuentra a apenas dos kilómetros de Volendam. No estaba en la agenda porque es un pueblo muy típico por sus quesos, pero en principio por nada más. Sin ninguna nube en el cielo y bajo un espléndido sol, se equivocaron los pronósticos, llegamos a Edam pasada la una y media. Sorpresa. Un pueblecito precioso, plagado de canales, con muchas flores... encantador. Me gusta incluso más que Marken, por lo que se puede decir que ha sido un acierto la elección. Tras recorrerlo en coche durante poco menos de media hora, nos dirigimos a la última etapa del viaje: Zaanse Schans, un pueblo a veinte kilómetros de Edam y famoso por los tipicos molinos holandeses: visita obligada por mi aita, que le encantan los molinos (todavía recuerdo aquel viaje sin aire acondicionado en el coche para ver los molinos de Consuegra).

Llegamos a las dos y cuarto, vemos la típica estampa de los molinos, y tras comer otra vez el típico bocata jamón, bajo un espléndido sol, a las tres de la tarde nos dirigimos hacia Ámsterdam, con la intención de pasar la tarde recorriendo la ciudad en bicicleta, aprovechando el increíble sol que luce sobre el cielo de Ámsterdam.

Sin embargo, observamos que el precio de las bicicletas es demasiado caro para el poco tiempo que le íbamos a dedicar (constatamos que es mejor alquilar una bicicleta a primera hora de la mañana, para usarla todo el día), así que hacemos andand parte del recorrido que queríamos hacer en bici. Así, vamos hacia Vondelpark, donde hacemos un breve recorrido viendo el parque. Finalmente, pasamos la tarde recorriendo las zonas que más nos han gustado de Ámsterdam. Como se ve, hemos pasado prácticamente un día (las dos últimas tardes) recorriendo las zoans que más nos habían gustado.

Tras dar un paseo por la noche, nos metemos a la cama a las doce. Mañana toca un día largo, con varios sitios que visitar.

Día 6, lunes 08/08/2011: Utrecht, Amberes, Malinas y llegada a Bruselas
En principio, el día de hoy estaba dedicado a realizar por la mañana la excursión que realizamos el día anterior, para ir seguidamente a Amberes y acabar en Bruselas.

Sin embargo, debido a que ya habíamos hecho el día anterior dicha excursión, había que improvisar algo para no llegar pronto a Bruselas y que nos quedáramos el último día sin saber muy bien que hacer.

Por tanto, y debido a que ir a Amberes pasando por Delft era un rodeo muy grande, propongo conocer la cercana ciudad de Utrecht, de la que había oído que podría merecer la pena.

Nos levantamos más tarde lo previsto, ya que no hay mucha prisa (si no se puede ver bien Utrecht no pasa nada), y a las diez y cuarto nos despedimos de mademoiselle Ámsterdam (cuando quiero yo también puedo ser cursi). Llegamos tres cuartos de hora después, a las once, con un cielo bastante encapotado. Aparcamos cerca de la Torre Dom, y recorremos la zona, viendo la Catedral y dando un paseo por el canal viejo, el Oudegracht. Finalmente, y como se pone a llover, cogemos el coche y vemos sin bajarnos alguna de las zonas menores que queríamos ver y salimos dirección Amberes a las doce y media, a donde llegamos pasadas las dos de la tarde.

A las dos y media, entramos en la fantástica Grote Markt, donde se encuentran algunos edificios como el ayuntamiento y la preciosa fuente de Brabo. A pesar de ser pequeñita nos parece preciosa, de las cosas más bonitas que vemos en el viaje. Además, parece que el tiempo se alía con nosotros, ya que el sol luce en todo su esplendor.

A las tres menos cuarto entramos en el Ayuntamiento, puesto que leemos que hay un tour gratis (que gratis se diga gratis en alemán y neerlandés emociona). La verdad es que por dentro el ayuntamiento es bastante bonito, pero un tour de cuarenta y cinco minutos con detalladas explicaciones en neerlandés aburre a cualquiera... (nosotros pensábamos que sería algo rápido, de quince minutos). Tras salir del ayuntamiento, a las tres y media, decidimos comer y luego visitamos la Catedral de Amberes, que para muchos es la más bonita de Bélgica. La verdad es que es preciosa; no la quiero comparar con la de Gante porque las dos me encantaron, pero me parece espectacular. Lo que más nos llama la atención de las diversas catedrales que vemos son los púlpitos tan ornamentados que tienen. Preciosos.

Finalmente, cogemos el coche y, antes de salir de la ciudad, vamos a un sitio que quiere visitar mi padre y que no suele aparecer mucho en  las guías: la Estación Central de Amberes. Entramos y nos quedamos maravillados: es enorme, espectacular, fruto de la riqueza del país de finales del siglo XIX. Más que bonita, que lo es, impresiona lo grande que es por dentro.

Finalmente, minutos antes de las siete y media nos dirigimos a la cercana ciudad de Malinas, a la que llegamos apenas media hora después. Tras ver por fuera la Catedral y visitar su bonita Grote Markt, desde donde se pueden sacar unas instantáneas espectaculares con la Catedral elevándose detrás de la plaza, nos dirigimos dirección Bruselas a las ocho y media de la tarde.

En Bruselas nos alojamos en el NH Atlanta, un hotel situado cerca de la Plaza Brouckère, a diez minutos de la Grand Place. A las nueve y media, y con todas las maletas en la habitación, damos un paseo hasta la Grand Place, donde vemos por fuera el Ayuntamiento ("¿qué es el Ayuntamiento?" nos preguntó dos días después una turista sudamericana) y los distintos edificios de la plaza, uno de los cuales estaba tapado por una lona. Tras cenar en un italiano y sacar unas fotos de la Grand Place, la Bolsa, y algún que otro edificio, llegamos al hotel minutos después de las doce de la madrugada. Al día siguiente toca conocer Bruselas.

Día 7, martes 09/08/2011: Conociendo Bruselas y visita exprés a Lovaina
Tras desayunar en el hotel, salimos a las nueve y cuarto a conocer la ciudad. Dedicamos los primeros momentos del día a conocer algunos edificios menores cercanos al hotel, como el Teatro Flamand o la iglesia Saint-Jean-Baptiste au Béguinage, entre otros.

Volvemos al hotel para coger unos paraguas (el cielo amenaza lluvia) y nos dirigimos hacia la Grand Place para recorrer sus calles aledañas. De camino, vamos viendo distinos lugares de interés como la Bolsa, y en los alrededores de la Grand Place vemos, entre otros, el famoso Manneken Pis, que te hace plantear el motivo por el cual un sitio se hace famoso, y su réplica femenina, la Jeanneke Pis, que encuentro bastante zafia y ordinaria. Finalmente, y tras pasar por las galerías Saint Hubert, nos dirigimos hacia la zona de la ciudad conocida como Ciudad Alta.

El primer sitio en el que entramos es el enorme e impresionante Palacio de Justicia, el mayor edificio construido en el siglo XIX y que durante años fue el mayor del mundo. Un edificio enorme construido, una vez más, bajo el reinado del rey Leopoldo II, quien enriqueció al país y se enriqueció a sí mismo explotando de forma inhumana a los habitantes del posteriormente llamado Congo Belga. A pesar de ello, el edificio tanto por dentro como por fuera es espectacular. Como lunar, su enorme cúpula y su preciosa fachada principal estaba oculta tras numerosos andamios.

Seguimos recorriendo la Ciudad Alta, pasando por diversas calles en las que encontramos, entre otros, la iglesia de Notre Dame du Sablon o el Palacio Real, donde entramos, y tras entrar en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, finalizamos a las dos de la tarde la visita a todo el centro urbano de Bruselas.

Tras comer y descansar un poco en el hotel, hacer el check-in... sobre las seis de la tarde nos dirigimos en coche hacia la zona más alejada de la ciudad. En primer lugar vemos el Parque del Cincuentenario, con su Palacio del Cincuenteario, cuyo arco del triunfo es similar a la Puerta de Brandeburgo, para volver a coger el coche y dirigirnos hacia la zona del Barrio Europeo, que acoge numerosas instituciones de la Unión Europea, donde por fuera vemos, entre otros, el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo.

Minutos antes de las ocho de la tarde, y aprovechando la claridad que hay (¿será que a mayor latitud atardece más tarde? nos dio la sensación de que atardecía más tarde que en Bilbao; y el año pasado me sorprendió lo tarde que atardecía en Oslo en pleno mes de marzo), cogemos el coche y nos dirigimos hacia la cercana ciudad de Lovaina, ya que tenía ganas de ver el ayuntamiento.

En dicha ciudad vemos el precioso y ornamentado Ayuntamiento, y tras estar poco más de media hora, volvemos a Bruselas, donde, al igual que la noche anterior, cenamos cerca de la Grand Place y, tras hacer algunas fotos, nos vamos al hotel.

Día 8, miércoles 10/08/2011: Basílica del Sagrado Corazón, Atomium, y vuelta a Bilbao
Como no podía ser de otra forma, el día de San Lorenzo nos levantamos con el día más soleado de todas las vacaciones, que, siguiendo la Ley de Murphy, es nuestro último día.

Como el día anterior habíamos visto todo lo que había que ver en Bruselas ciudad, dedicamos la mañana a pasear tranquilamente por la zona cercana al hotel, viendo los distintos edificios y sobre todo, las numerosas chocolaterías que hay en la ciudad, ya que ese día era el que había que comprar los regalos, y qué mejor regalo que los famosos chocolates belgas.

Tras pasarnos más tiempo del previsto comprando, minutos antes de la una cogemos el coche y nos dirigimso hacia la cercana Basílica del Sagrado Corazón, donde entramos y tras subir hasta una altura de 50 metros contemplamos nuas magníficas vistas de Bruselas.

Finalmente, también en coche, nos dirigimos hacia el Atomium, donde damos un pequeño paseo que acaba, en coche también, en los pabellones chino y japonés y en la preciosa iglesia de Laecken, que desgraciadamente está en obras.

Finalmente, volvemos a Bruselas, comemos y, como no había nada que hacer, decidimos ir al aeropuerto, donde a las nueve de la noche, y sin enseñar ningún documento que nos identificara, cogimos un avión con el que dimos por finalizadas nuestras vacaciones.

Mis impresiones del viaje
Sin lugar a dudas, este es un viaje que seguramente repita en un futuro, debido no solo a la cercanía del lugar, sino a que desde Bilbao hay multitud de vuelos a Bruselas y a que desde dicha ciudad se pueden hacer excursiones a distintas ciudades, de forma que no ves una única ciudad.

Si tuviera que elegir entre Bélgica y Holanda, me quedo con Bélgica. Soy más de ciudades que de paisajes, y las distintas ciudades belgas que he visitado me han parecido impresionantes, mientras que las holandesas no me han impresionado tanto.
Como he dicho, Brujas me ha encantado, y es un sitio al que volvería de fin de semana o a pasar una semana conociendo Bélgica. De Gante me he quedado con ganas de verla de noche, sobre todo la zona del Graslei, y de volver a verla otra vez pero esta vez sin obras, que le ha quitado mucho atractivo. Y Amberes me ha parecido espectacular, me gustaría volver a verla con más tiempo, para ver, entre otras cosas, la casa museo de Rubens, que no pudimos verla.

Creo que Bélgica es un país al que se le puede sacar mucho provecho y que, si se puede, merce la pena conocer en coche, para poder ver pequeñas ciudades que se salen del típico Bruselas-Brujas-Gante-Amberes, como Lovaina, Malinas, y otras mcuhas que no hemos estado.

Al igual que Bélgica, Holanda es un país al que también se le puede sacar mucho provecho en coche, pero me da la sensación, quizá errónea, que mientras que Bélgica es un país en el que se puede descubrir mucha cultura en forma de plazas, iglesias... Holanda es un país en el que descubrir paisajes (obviamente, también peudes empaparte de mucha cultura en los numerosos museos de Ámsterdam, por ejemplo).

En definitiva, un viaje que me ha encantado, y que, debido a los motivos que he comentado anteriormente, repetiré en un futuro, seguramente con más días, para conocer más a fondo Bélgica, sobre todo, Holanda, y, porqué no, Luxemburgo.

viernes, 15 de julio de 2011

Estambul

Inicio mi sección de viajes con un post que quería haber escrito hace meses, cuando volví de Estambul, pero que he ido dejando de lado poco a poco. Mi idea era escribir cómo había sido mi viaje por Estambul; y ahora que en apenas dos semanas voy a ir a Bélgica y Países Bajos, y en menos de dos meses voy a ir a Praga y a Budapest, he decidido escribirlo. Ya veremos si me animo a hacer otro diario de mis próximos viajes. Lo bueno es que este post sí que es muy probable que lo lea dentro de varios años, y me recuerde lo mucho que me gustó esta maravillosa ciudad.

Tengo que decir que uno de mis grandes aficiones es viajar, y, por diferentes motivos, apenas había podido viajar por España. Aunque España la tengo muy conocida, de Europa conocía muy poquito. Así que desde el año pasado he estado aprovechando todas las ocasiones posibles para escaparme unos días fuera.

Este post va a ser una especie de diario de viaje, acabando con unos consejos sobre mi experiencia en Estambul.

El viaje: motivo, compañía...
Tras haber ido con Carlos, un compañero de la universidad, cinco días a Noruega en Semana Santa de 2010, donde conocimos Oslo, Bergen, e hicimos una excursión en barco para ver un fiordo, decidimos repetir la experiencia de un viajecito en Semana Santa, aunque cambiando a un destino menos frío, decidiéndonos por Estambul. Además, esta vez, en vez hacer un viajecito a lo Brokeback Mountain, decidimos hacer un ménage à trois con Joseba, otro compañero de la universidad.

Día de llegada, domingo 17/04/2011: La noche de Estambul nos recibe lloviendo
Volamos a Estambul desde Bilbao haciendo escala en París con la compañía Air France, donde encontramos un vuelo bastante barato que además aterrizaba en el aeropuerto de Atatürk, el más cercano a la ciudad de los dos que tiene Estambul (uno está a media hora y otro a unas dos horas).

En el vuelo hacia Estambul, nos encontramos con la grandísima suerte de que nuestros asientos se encontraban, de casualidad, en lo que podría llamarse "primera clase", donde nos dan de cenar una cena relativamente buena para ser un avión. Aunque bueno, lo de primera clase nos afectó a Joseba y a mí;  a Carlos, que se sentaba en la fila de atrás, le aislaron de nosotros con una cortinilla (parece que su fila era la primera que ya no era "primera clase" y separaban las dos zonas con una cortinilla) y para cenar le sirvieron algo que él  denominó "pescado crudo".

Tras llegar con más de una hora de retraso y perder cierto tiempo en una cola equivocada (teníamos que visar el pasaporte, y no sabíamos que teníamos que hacer dos colas, una para pagar creo que 15 € por venir de España y otra para visar), conseguimos en Turquía.

Ahí nos estaba esperando un chofer del hotel, al que habíamos pagado 35 € para que nos viniera a recoger. Decidimos contratar al chófer ya que el taxi nos saldría poco más barato, y como íbamos a llegar tarde (salimos del aeropuerto sobre las doce de la noche) no queríamos perder más tiempo buscando un taxi, un bus o lo que fuera.

Tras media hora llegamos al hostal, el Sydney Hotel, donde habíamos alquilado una habitación para tres personas por 18 € la noche cada uno (en total, nos gastamos 90€ en alojamiento). La verdad es que no comenzamos muy bien en Estambul: el hostal tenía muy mala pinta, los cuatro trabajadores tenían una pinta un poco chunga (además, nos estafaron un euro, que vale, es un euro, pero es que fue la primera en la frente: no llevas ni una hora en Estambul y ya te han timado un euro, a ese ritmo...), llegamos de noche y lloviendo y la verdad es que los turcos no podían distinguirse por la hospitalidad (ninguna sonrisa, ningún "Bienvenido a Turquía" en el aeropuerto...).

Día 1, lunes 18/04/2011: Palacio Topkapi, Cisterna Basílica, Mezquita Azul y Mezquita de Suleiman
Nuestro primer día para hacer turismo en Estambul fue el lunes. Como Santa Sofía cerraba los lunes y el Palacio de Topkapi cerraba los martes, decidimos comenzar Estambul visitando el Palacio de Topkapi.

Así, nos dirigimos hacia el palacio, que teníamos a cinco minutos del hostal. Hay que decir que el hostal, que nos dio muy mala sensación al principio, al final resultó ser muy limpio, estar en una calle llena de restaurantes relativamente buenos y asequibles de precio, y a escasos cinco minutos de Santa Sofía, la Mezquita Azul y el Palacio Topkapi: mejor localizado, imposible.

Habíamos leído que podía haber mucha cola si se iba a media mañana, así que nos presentamos sobre las nueve y media de la mañana (habíamos ido previamente a cambiar dinero y comprar unos paraguas porque llovía un poco) y sacamos los tickets (20 liras turcas, unos 10 €) sin esperar cola alguna. En el palacio estuvimos viendo los jardines, los patios, los distintos edificios que había, y entramos por muchas salas, donde había diferentes exposiciones de joyas, tesoros y vestidos antiguos.

Hay que decir que yo soy muy de ver los edificios por fuera, y esto de los museos no me suele gustar mucho, y no me gusta emplear mucho tiempo en ver museos por dentro, así que para mí esas salas fueron un poco sin más. Sin embargo, los jardines, los patios interiores, o lugares como la Biblioteca de Ahmet III me gustaron bastante.

Al salir del palacio, fuimos al harén, para el que había que pagar 15 liras turcas (7,5 €). No tuvimos que esperar mucha tiempo, y dentro pudimos pasear, entre otros lugares, por el Patio de los eunucos negros.

Dos horas y media después, sobre las doce del mediodía, ya habíamos completado la visita del Palacio de Topkapi y del harén. En el palacio uno puede pasarse si lo desea una mañana, incluso más, nosotros veíamos las cosas a nuestro ritmo, así que en dos horas y media nos dio tiempo a verlo.

Fuera del recinto del palacio pudimos ver por fuera la iglesia de Santa Irene, que me pareció bastante bonita, aunque mis compañeros no quisieron entrar a verla, y, en las inmediaciones de Santa Sofía, vimos la Fuente de Ahmet III (que me gustó mucho, mis compañeros se reían) y recorrimos la callejuela de Soğukçeşme Sokağı.

Así, una vez visto el Palacio de Topkapi y su harén, y haber visto distintos monumentos "menores", nos dirigimos a la Cisterna Basílica, que se encuentra a apenas tres minutos del Palacio de Topkapi (en un radio de apenas cien metros se encuentra el Palacio Topkapi, la Cisterna Basílica, Santa Sofía y la Mezquita Azul, cuatro de los sitios imprescindibles de Estambul). No tuvimos que esperar mucha cola, así que en apenas cinco minutos, y tras pagar 10 liras, entramos. Me pareció un sitio bonito, característico de la ciudad, y distinto de lo que te pueden ofrecer otras ciudades. Más que espectacular, yo diría que es algo curioso, y, sin duda alguna, digno de ver.

Seguidamente decidimos ir a ver la Mezquita Azul. Hay que decir que es impresionante ver a la imponente Mezquita Azul frente a la no menos imponente Santa Sofía, distando apenas unas decenas de metros. Cuando llegamos nos dijeron que era horario de oración, así que dejamos la visita a la mezquita para después de comer. Mientras paseábamos por el Hipódromo, que se encuentra en las inmediaciones, pudimos oír los llamamientos de los imanes a la oración. Es realmente curioso ver cómo se responden de una mezquita a otra en las horas de oración. Es una de las cosas que más me gustó de Estambul, porque ese llamamiento a la oración es algo que no te ofrecen el resto de ciudades europeas (obviamente, esas ciudades también ofrecerán cosas que Estambul no las ofrece).

Después de comer, y tras esperar apenas 15 minutos de cola, pudimos entrar en la Mezquita Azul. Nos gustó mucho, aunque solo estuvimos dentro un poco más de 20 minutos. Esto quizás es un defecto nuestro, quizás no. Habrá mucha gente que no le guste esta forma de viajar, y que prefieran pasarse dos horas en la Mezquita Azul, otras dos horas en Santa Sofía... A nosotros nos basta con ese tiempo y de esa forma podíamos ver más cosas. Cuestión de gustos.

Seguidamente, nos dirigimos hacia el Gran Bazar, andando, cómo no. Hay que decir que pateamos muchísimo esos días. De camino al Gran Bazar pudimos pasar delante de distintos monumentos "menores", como la columna de Cemberlitas, o distintas mezquitas menos conocidas, como la de Atik Valide o la de Nuruosmaniye.

En el Gran Bazar no estuvimos mucho tiempo, porque visto que podíamos llegar andando en apenas veinte minutos decidimos que también volveríamos otro día para comprar los souvenirs. Así que hicimos simplemente una visita de inspección. Como curiosidad, vimos (ya me habían dicho que existía) varias tiendas de corsetería con el nombre de la empresa donde trabajo, lo que me pareció curioso.

Tras el Gran Bazar (donde hay gente que me ha dicho que se pasaría el día entero), nos dirigimos hacia la otra gran mezquita de la ciudad, la Mezquita de Suleiman. De camino, pasamos por delante de la Universidad, de la Plaza Beyazit y de la Mezquita Beyazit, entre otros lugares.

En la Mezquita de Suleiman nos pasó algo que me sorprendió: asistimos a la oración. Estábamos cansados y nos sentamos en el suelo para contemplar toda la mezquita, y de repente varios musulmanes se pusieron a orar. Me sorprendió porque pensaba que no se podía visitar las mezquitas en la hora de oración. Al llegar a Bilbao me explicaron que no se podía entrar, pero si estabas dentro no te echaban.

La experiencia me pareció muy bonita: tras todo el día pateando, nos sentamos durante casi una hora, contemplando el interior de la mezquita, y viendo algo tan lejano para nosotros como puede ser la oración musulmana. En un tres en uno, observamos una de las mezquitas más famosas de la ciudad, asistimos a la oración, y descansamos de la pateada de todo el día.

Me mosqueó un poco la mala educación de la gente, algo que ya había observado en el Palacio de Topkapi. A pesar de que se sabe que uno no puede hacer fotos a los musulmanes cuando rezan, había personas que les entraba por un oído y les salía por el otro (en el Palacio de Topkapi pude ver varias veces a los guardias de seguridad recordando a los turistas que en determinadas salas no se podían hacer fotos, pero muchos como si nada). Si no puedes hacer fotos, no las hagas, cojones. Mención aparte merecen los que se tumbaban en la mezquita durante la oración como si estuvieran en su cama, solo les faltaba la almohada...

Finalmente, nos dirigimos andando hacia la mezquita de los tulipanes, Laleli Camii, donde había una parada de tranvía, tranvía que cogimos para ir a nuestro hostal, donde llegamos sobre las seis y media de la tarde para descansar un rato antes de salir a cenar.

La valoración final del primer día fue que se había visto cuatro de los sitios que obligatoriamente hay que ver en Estambul, que al ser el primer día habíamos entrado en cuantas mezquitas pudimos, y que al tener al lado Santa Sofía y la Mezquita Azul hicimos en esa zona todas las fotos habidas y por haber, tanto de día como de noche.

Día 2, martes 19/04/2011: Santa Sofía, Bazar de las Especias, Torre de Gálata y distrito de Beyoğlu
Tras despertarnos el imán a las cinco de la mañana con la llamada a la oración, comenzamos el día con la visita a Santa Sofía. Tras esperar media hora de cola (hay que ir, al igual que al palacio Topkapi, a primera de la mañana),y pagar 20 liras (10 €) entramos. Impresionante. Sin duda, es el monumento que más me ha gustado en mi vida. Por dentro, por fuera, por todas partes. Me encantó. Si se tiene tiempo, recomiendo ver Santa Sofía el primer día de viaje, para luego verla también el último día.

Hora y cuarto después estábamos fuera. Nos dirigimos hacia el distrito de Beyoğlu, con la intención de subir a la Torre de Gálata y disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. De camino, contemplamos el puente de Gálata, el estrecho del Bósforo, el Cuerno de Oro, y nos fotografiamos delante de la imponente Mezquita Nueva, en la que decidimos no entrar (el día anterior ya habíamos visto muchas mezquitas por dentro, pensamos en dejar la visita a más mezquitas para otro día) y de la vieja Estación de Sirkeci, donde llegaba el tren más famoso del mundo: el Orient Express.

Cerca del puente, detrás de la Mezquita Nueva, se encuentra el Bazar de las Especias, también llamado Bazar Egipcio. Entramos ahí, y, al igual que en el Gran Bazar, es como entrar en otro mundo distinto, como si estuvieras en un cuento de Las mil y una noches (igual me he pasado de cursi).

Tras pasar un cuarto de hora en el Bazar de las Especias (sabíamos que volveríamos) nos dirigimos hacia la Torre de Gálata, que encontramos con no pocas dificultades. De camino a la Torre de Gálata pasamos por el puente de Gálata donde pudimos ver a los típicos pescadores pescando con caña sobre en el Cuerno de Oro.

Desde la Torre de Gálata, tras esperar unos diez minutos de cola y pagar 10 liras (5 €),  pudimos observar las mejores vistas de la ciudad. Una pena que el día estuviera nublado. Al menos, nos consoló que no lloviera como el día anterior, así que algo pudimos ver. Pero ya sabíamos que lunes, martes y miércoles nos haría mal tiempo.

Al bajar de la Torre de Gálata decidimos conocer un poco el distrito de Beyoğlu. No es que tenga nada imprescindible, pero si se tiene tiempo, sí merece la pena dedicarle un rato para callejear un poco, y conocer al menos la famosa Avenida de Istiklal. Así, decidimos recorrer la Avenida de Istiklal hasta llegar a la plaza Taksim, lugar donde suelen acabar las manifestaciones en Estambul. De camino a la Plaza Taksim, recorriendo la avenida Istiklal, que se recorre en menos de una hora, nos íbamos desviando para ver los distintos edificios recomendados en la guía. Así, entre otros sitios, entramos en el Pera Hotel, que era el hotel donde se alojaban los huésped del Orient Express.

Cuando llegamos a la Plaza Taksim pudimos ver una cantidad enorme de antidisturbios. Lo que no se veía eran los "disturbios". Entramos en un restaurante, y pregunté el motivo de que hubiera tanta policía. La respuesta fue corta y clara: "PKK". Vamos, los kurdos, que no son muy bien recibidos por el gobierno turco. Bueno, y por ninguno de los gobiernos de los países limítrofes.

Al acabar de comer nos encontrábamos en la siguiente situación: en un día y medio habíamos visto la Mezquita Azul, Santa Sofía, el Palacio Topkapi, la Cisterna Basílica, la Mezquita de Suleiman, el Gran Bazar, el Bazar de las Especias (ambos muy por encima) y habíamos subido a la Torre de Gálata, amén de haber pasado por casi todos los sitios "menores" que recomendaba la guía en las zonas que recorríamos. Apenas nos quedaba San Salvador en Chora, el crucero en barco (que dejaríamos para el jueves, puesto que parecía que iba a hacer buen tiempo) y el Palacio de Dolmabahçe (no lo teníamos en mente más que ver por fuera, pero vista nuestra rapidez...).

En esa situación, decidimos ir callejeando hacia el Palacio de Dolmabahçe, con intención de hacer la visita guiada. Llegamos, y vimos una cola bastante grande. Tras unos 20 minutos esperando, una guía se nos acercó y nos dijo que seguramente no podríamos entrar, ya que las visitas eran de de 9:00 a 15:00, acababan a las 17:00 (o algo así), y que ya eran las 15:30 que no nos merecía la pena. Vamos, que hay que ir por la mañana si se quiere ver.

Así, decidimos dar una vuelta por los alrededores y descansamos una media hora tras ver por fuera el Palacio Ciragan y algún  que otro edifico o mezquita. Esta es una zona que está en lo que se puede llamar las afueras de la zona donde se encuentran las cosas para ver, y en muchas guías así te lo ponen. Tampoco es que sea una cosa imprescindible, pero bueno.

Como eran las cuatro de la tarde y no teníamos ninguna cosa importante que ver ese día (íbamos a dejar el Palacio de Dolmabahçe para el día siguiente y San Salvador en Chora para el jueves, pues cerraba los miércoles), decidimos coger un taxi e ir a la mezquita de Eyup, en la otra punta de Estambul, con el objetivo de al menos conocer un poco esa zona y callejearla.

Tras nuestro primer contacto como Dios manda con los taxis de Estambul, recorrido que grabé con la cámara (muy friki) nos bajamos en las cercanías de la mezquita de Eyup. Desgraciadamente no pudimos entrar ya que era hora de oración, y no íbamos a esperar dos horas o el tiempo que nos decían, ya que esa zona está bastante aparatada de todo y no podíamos hacer nada más que callejear por la zona, pero tampoco había mucho por hacer. Podíamos haber cogido un taxi y visitar el famoso Café de Pierre Loti, pero lo desechamos.

Al final, decidimos ir callejeando con la intención de entrar, si se podía, en la iglesia de San Salvador en Chora. No la encontramos y nos perdimos, así que decidimos bajar hacia el mar y recorrer andando la zona costera del Cuerno de Oro, pasando cerca de algunas iglesias como la de San Esteban de los Búlgaros. No vimos algunos sitios menores, como la Iglesia de Pammakaristos, la iglesia de Santa María de los Mongoles, o el Patriarcado ortodoxo griego. En nuestra guía decía que se encontraba en las afueras, y tampoco nos merecía mucho la pena. No me dio la sensación de haberme perdido algo por no verlo. Vimos, eso sí las murallas de Teodosio.

Finalmente, no me acuerdo si se puso a llover y cogimos un taxi, o volvimos a la misma estación de tranvía del día anterior. De cualquier forma, también andamos lo nuestro. Llegamos, al igual que el día anterior, sobre las seis y media al hotel. Descansamos un ratito y nos fuimos a cenar. Dada la cercanía del hotel, aprovechamos para pasar por enésima vez frente a Santa Sofía y la Mezquita Azul, y verlas de noche.

Día 3, miércoles 20/04/2011: Palacio de Dolmabahçe y Asia
Tras haber visto prácticamente todo lo que había que ver en Europa, nos dirigimos hacia el Palacio de Dolmabahçe, con la intención de hacer la visita guiada. Como he dicho, no entraba en nuestros planes, pero visto que el mal tiempo que hacía nos obligaba a dejar el barco para el día siguiente y que San Salvador en Chora cerraba los miércoles, nos decidimos por ir a verlo, máxime cuando este cierra los jueves. Así haríamos una visita más completa de Estambul que la que teníamos pensada.

Tras coger el tranvía cerca de Santa Sofía, nos presentamos en el Palaciode Dolmabahçe, donde llegamos un poco tarde, sobre las diez. Bajo una lluvia bastante importante tuvimos que esperar un buen rato de cola. Cuando todavía preveíamos que nos quedaría un buen rato de cola, una de las personas que custodiaba la cola pegó un grito y dijo algo como: "los que sean de grupos organizados, en esta cola (refiriéndose a la que hacía todo el mundo); los que vengan por libre, por aquí (señalando una zona donde no había nadie y donde quería formar una cola para los que fueran por libre)". Como se dice vulgarmente, se nos abrió el culo, y corrimos como si no hubiera un mañana hacia donde debía formarse una nueva cola.

En cuestión de diez minutos entramos en el Palacio, previo pago de 20 liras. Nos dijeron que no se podían sacar fotografías. Una pena, porque el palacio por dentro es impresionante. Fue un visita guiada en inglés que duró una hora, nos pasearon por muchas salas de palacio, muchas de ellas espectaculares. Pero lo mejor era la última sala: el Salón del Trono, espectacular, me encantó. El Palacio es de corte occidental, y eso puede no gustar tanto al visitante, aunque a mí me impresionó y lo recomendaría si se tiene tiempo, ya que a pesar de ser muy bonito, es muy europeo, y quien viaja a Estambul busca algo más exótico.

Por hacer un poco más completa la visita, también cogimos el ticket que permitía ver, también en visita guiada, esta vez de media hora, el harén del Palacio de Topkapi, incluido en las 20 liras (podías optar por ver solo el Palacio, creo que eran 15 liras). El harén estuvo bien, aunque no es imprescindible. Como habíamos visto casi todo lo importante entramos, y no me arrepiento, aunque no hipotecaría el ver otro sitio por ver el harén.

Cuando salimos, poco después de las doce y media,  ya no llovía, pero se veía el cielo bastante encapotado. Nos dirigimos hacia el muelle para coger uno de lo múltiples barcos que te llevan a Asia en apenas 10 minutos. A pesar de que no hay nada para ver, Asia es una visita obligada cuando uno va a Estambul, más que nada por el hecho de pisar otro continente. Estuvimos pateándolo durante unas cuatro o cinco horas, pasando por todas las mezquitas que te recomiendan de la zona, amén de otros lugares como el Cuartel de Selimiye. Callejeando, además, nos encontramos con un mercado. No era muy distinto a cualquiera de los que podríamos ver aquí, pero fue curioso.

La verdad es que la zona de Asia no tiene nada especialmente bonito, salvo que puedes ver desde más cerca la Torre de Leandro. Pero considero que es una visita obligada, más que nada por el hecho de ir a Asia, y creo que con dedicar una mañana o una tarde a pasear por Asia es más que suficiente. No lo hicimos, y me quedé con ganas, de ver un atardecer desde Asia, dicen que es impresionante.

Cuatro horas después, sobre las cinco de la tarde, volvimos a Europa, y estuvimos un rato en el Bazar de las Especias y en el Gran Bazar comprando souvenirs. En Asia vimos, por primera vez en Estambul, el sol. Por una vez, las previsiones meteorológicas habían acertado, y esta vez, a nuestro favor.

Esa noche, cenamos, como todas las noches, en uno de los muchos restaurantes que había en la calle de nuestro hostal, una calle que se encuentra bajando desde Santa Sofía hacia el mar de Mármara, y terminamos la noche tomando unas cervezas mientras veíamos el Madrid - Barcelona de la final de la Copa del Rey en otro de los muchos bares que había por la zona.

Día 4, jueves 21/04/2011: San Salvador en Chora, crucero por el Bósforo y baños turcos
Comenzamos el cuarto día con ya pocas cosas por hacer. Únicamente nos quedaba por ver San Salvador en Chora, y hacer el crucero en barco.

Así, en el primer día soleado de la semana, nos dirigimos a San Salvador en Chora, otro de los sitios recomendables de Estambul que, a diferencia del resto de lugares, se encuentra bastante apartado. Cogimos el tranvía y nos bajamos en la parada de Aksaray, y a partir de ahí fuimos caminando por una avenida bastante amplia, desviándonos cuando lo requería para ver distintos monumentos menos importantes, como el acueducto de Valens, entre otros. También nos detuvimos un rato en la mezquita de Fatih.

Tras pagar 15 liras, entramos en San Salvador en Chora. Es una iglesia pequeñita, con distintos mosaicos del siglo V, y, a pesar de que muchas guías la ponen como imprescindible, no me dio esa sensación. La verdad es que su lejanía, que no se pueda ir en tranvía o en metro, y las 15 liras de precio hacen que muchos no la cataloguen de impresionante. Supongo que el imprescindible de las guías es por la antigüedad y el valor artístico. No nos confundamos, me encantó, los mosaicos son impresionantes (a quien le guste el arte bizantino le encantará), si volviera a Estambul quería verla de nuevo, pero volvería a ver antes cualquiera de los otros lugares top.

Tras verla, decidimos ir a sacar un billete para hacer el crucero de tres horas. Tras regatear a un conductor, cogimos un taxi que nos llevó hasta la Mezquita Nueva. Bueno, hasta un poco antes, porque era tal el atasco que decidimos bajarnos y hacer los últimos metros andando.

Reservamos entrada en un barco que salía a las 14:30, así que nos fuimos a dar una vuelta, comer, y ver otra vez el Bazar de las Especias y la Mezquita Nueva. Llegamos al barco cuando quedaban 10-15 minutos para la salida. Craso error: los mejores sitios estaban ocupados. Tampoco es que fuera una cagada enorme, ya que luego estás andando y haciendo fotos, pero bueno, mejor tener un buen sitio cuando quieras sentarte, ¿no?

Podíamos haber escogido entre el crucero de 3tres horas o el de seis horas, que te lleva hasta el Mar Negro, y nos decidimos por el primero porque la mayoría de mis conocidos me había hablado de que con tres horas es más que suficiente. Y coincidí con ellos: con tres horas, e incluso con dos horas, me habría conformado. Bastante bonito, para ver Estambul desde una perspectiva un poco distinta. A pesar del buen tiempo que preveíamos que iba a hacer, nos llevamos ropa de abrigo, puesto que en el barco hace mucho viento.

Finalmente, nos dirigimos a unos baños turcos. Dudamos entre los baños de Cağaloğlu y el de Çemberlitaş, ya que en una guía recomendaban uno de ellos mientras que en la otra recomendaban el otro. Nos decidimos por los primeros, por elegir uno de los dos, no por otra cosa. Como curiosidad, ese baño aparece en el libro Los mil lugares que hay que ver antes de morir. Siempre he considerado que estas listas son un poco tontería, pero como curiosidad y como garantía de que al menos íbamos uno conocido, no estaba mal.

La verdad que el baño nos decepcionó un poco; quizá lo imaginábamos como en las películas: unas cuantas personas en una sala en la que apenas ves al de enfrente debido a la cantidad de vapor que hay. En realidad era una sala donde empezabas a sudar, y podías echarte agua caliente, fría... Existen varias tarifas, desde la más básica, que elegimos nosotros, hasta otras que alcanzaban los 100 €. Creo recordar que escogimos la opción básica, y costó unos 20 €.

Como curiosidad, y una vez que se ha visto todo en Estambul, sí recomiendo hacerlo, pero no haría eso antes de ver alguna cosa importante.

Finalmente, nos fuimos al hotel para descansar un rato antes de salir a cenar. Por la tarde, aprovechamos para conocer un poco la zona que hay entre Santa Sofía y el mar de Mármara, callejeando un poco y viendo la iglesia de San Sergio y San Baco y el Palacio Bucoleón.

Día de salida, viernes 22/04/2011
Como el avión nos salía sobre las doce, nos levantamos tranquilos y dimos un paseo por el Parque Gülhane. Acabado el paseo, cogimos un taxi hacia el aeropuerto. El taxista nos estafó un poco con el precio; Turquía nos saludó y nos despidió estafándonos.

Como curiosidad, en el aeropuerto tuve que pasar el control de las maletas antes de entrar en la terminal, supongo que por los atentados que hay en el país. También me parecieron curiosos los destinos y las compañías: mientras aquí la mayoría de destinos son Londres, París, Frankfurt..., ahí muchos destinos eran hacia ciudades de Arabia, Irán... al igual que las compañías aéreas, muy desconocidas para mí.

Finalmente, y tras una larga espera en el aeropuerto de París, llegamos a Bilbao sobre las nueve de la noche, muy contentos por haber conocido una ciudad tan maravillosa, y con la sensación de haber aprovechado muy el tiempo y haber visto todo lo imprescindible y la mayoría de las cosas menos imprescindibles.

Lo imprescindible de Estambul
Aquí enumero los que para mí son los lugares imprescindibles de Estambul, junto con el precio de la entrada, para hacerse una idea de cuánto hay que pagar por entrar en los sitios turísticos, así como algunas cosas que se pueden hacer. La conversión que hago es de que una lira turca equivale medio euro.
  • Santa Sofía: 10 €
  • Mezquita Azul: Gratis
  • Palacio Topkapi (y harén): 10 € (17.5 €)
  • Mezquita de Suleiman: Gratis
  • Cisterna Basílica: 7,5 €
  • Torre de Gálata: 5 €
  • San Salvador en Chora: 7.5 €
  • Gran Bazar: Gratis
  • Bazar de las Especias (Bazar Egipcio): Gratis
  • Palacio Dolmabahçe: 10 € (harén incluido)
  • Crucero en barco por el Bósforo: Depende del crucero elegido.
  • Callejeo por Asia
Como veis, ver las cosas imprescindibles de Estambul cuesta, en total 57.5 €. A eso habrá que sumar el crucero en barco, que dependerá del elegido. El resto de lugares para ver en Estambul son gratis. Obviamente, habrá que visitar Asia, pero el pasaje hacia Asia en barco no es nada caro. Hay que tener en cuenta, además, que Estambul es más barato que España a la hora de comer.

Guías
Cada maestrillo tiene su librillo. Las que más me gustan a mí son las guías visuales de El País Aguilar, me parecen completísimas. Además, al final de ellas te viene en varias páginas un callejero muy completo, si bien es verdad que puede ser un poco incómodo estar con la guía usándola como callejero. Estas guías cuestan unos 30 €.

A un precio más asequible están las guías Top 10 de El País Aguilar. Por 10 €, te dicen cuáles son las 10 cosas imprescindibles para ver, describiéndotelas, y luego explican en cada uno de los barrios de la ciudad los 10 sitios más importantes para ver, los 10 mejores restaurantes que hay, las 10 mejores iglesias, las 10 mejores....

Otras que me gustan, y no conocía, son unos planos guía de unos 10 € de Ediciones B, que dividen la ciudad en varios barrios, y en cada barrio tienen un callejero desplegable. Muy cómodas para ir por la ciudad con el plano, ya que tienes un plano pequeño, manejable y completo de cada barrio, pero no son recomendables para usarlas como guías para preparar el viaje. Me ha parecido ver algo similar en El País Aguilar, pero tenían peor pinta.

Consejos
Aquí pongo algunos consejos sobre mi experiencia en Estambul, que espero que pueda servir por si alguien quiere ir.
  • Santa Sofía, Palacio de Topkapi y Palacio de Dolmabahçe: Hay que ir a primera hora de la mañana, porque si no hay mucha cola (sobre todo en el Palacio de Dolmabahçe).
  • A la hora de planificar el viaje, hay que tener en cuenta que muchos sitios cierran días concretos de la semana (cuando yo fui, Santa Sofía los lunes, Palacio de Topkapi los martes, Palacio de Dolmabahçe lunes y jueves, San Salvador en Chora los miércoles...)
  • El crucero en barco es imprescindible. Hay uno de tres horas que te va hasta las afueras, y otro de seis que parece que te lleva hasta el Mar Negro. Este último lo recomendaría solo si se va a estar mucho tiempo en Estambul.
  • En el crucero en barco hay que llevar ropa de abrigo, hace mucho viento, incluso en verano.
  • Asia no tiene nada importante que ver, pero merece la pena callejear una mañana o una tarde por Asia, por el mero hecho de ir a otro continente.
  • El distrito de Beyoğlu no tiene mucho que ver salvo la Torre de Gálata; no obstante recomiendo dedicarle unas pocas horas a pasear por Istiklal Caddesi, ver las calles adyacentes...
  • Si se puede, recomiendo visitar una mezquita durante la oración (es decir, entrar justo antes de la oración). Si se hace eso, obviamente hay que ser respetuoso durante las horas de oración.
  • El Palacio Dolmabahçe ni llega a aparecer en algunas guías (otros lo recomiendan). A mí me encantó, lo volvería a ver, aunque reconozco que es algo menos "turco" que otros sitios para ver. Si se va, hay que ir muy pronto, hay muchísima cola.
  • No dejar de ver San Salvador en Chora porque esté lejos.
Y este es mi "resumen" de mi viaje a Estambul. A ver si me animo y hago otro del de Bélgica y Países Bajos y del de Praga y Budapest que voy a hacer en breve.

domingo, 19 de junio de 2011

¿Esquerra? ¿Republicana? de Catalunya

Tras los incidentes ocurridos esta semana en Catalunya, donde un numeroso grupo de personas, de los que se han desmarcado los indingados del 15-M, atacaron a los diputados del Parlamento de Catalunya, el ex presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, ha cargado contra los indignados del 15-M, reclamando que se quejen únicamente en España, debido a que los carteles de sus consignas se han escrito únicamente en castellano.

Y es que cuando el sabio señala a la luna, el necio se fija en el dedo. Así, sus declaraciones no hacen sino recordarme una estrofa de Cuervo Ingenuo, una canción de Javier Krahe que ha cantado numerosas veces con Joaquín Sabina. Dicha canción, escrita en 1986, era una crítica a la política del PSOE en aquellos años, muy cercana a los Estados Unidos de Ronald Reagan y muy activa en favor de la entrada en la OTAN. Una de las estrofas de esa canción decía así:
Tú, mucho partido pero: ¿es socialista, es obrero? ¿o es español solamente?
Y esto es lo que se me ocurre al pensar en Carod-Rovira, ya que a pesar de que desde hace dos semanas ya no forma parte de Esquerra Republicana de Catalunya, cabe pensar que si ha permanecido 25 años en dicho partido sea porque se siente izquierdista y republicano, además de catalán. Y es que a él me gustaría preguntarle: "Tú, mucho partido pero, ¿es izquierdista, es republicano? ¿o es catalán solamente?". Desde fuera me da la sensación que preferiría una Cataluña independiente con un régimen ultracapitalista antes que una España o una Europa (incluída Cataluña) con gobiernos y políticas de verdadera izquierda, o que no le importaría una Cataluña independiente y monárquica.

Da verdadera pena escuchar esas críticas a los indignados del 15-M por parte de alguien que se autodenomina izquierdista. A toro pasado se les podrá criticar muchas cosas, como que podrían haberse organizado mejor, pero la mayoría de sus reclamaciones (modificar la ley electoral para eliminar el bipartidismo que perjudica claramente a los pequeños partidos izquierdistas como Izquierda Unida, acceso más factible a una vivienda digna, mejorar la sanidad pública, crítica a los bancos...) no han sido sino las reclamaciones que siempre ha hecho la izquierda. Por eso resulta curioso que alguien que se haga llamar izquierdista critique a los indignados... por escribir sus lemas en castellano.

Personalmente, tengo la sensación de que si los movimientos se hubieran realizado en Francia, Grecia o Mozambique, por citar tres países cualesquiera, Carod-Rovira hubiera estado muy de acuerdo con esos movimientos y habría aprovechado para criticar a la juventud española por no moverse; pero al ser la juventud española la que se mueve, critica el movimiento. Como comenté en esta entrada, primero se fija en quién ha hecho aquello sobre lo que hay que opinar, y en función de quién es, opina en una o en otra dirección.

Una pena lo de la clase política catalana, una de las comunidades donde los partidos de extrema derecha han sacado más concejales, donde los partidos de derecha presentan algunos candidatos propios de la extrema derecha, como el nuevo alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, y donde los partidos de izquierda, primero catalanes y después, muy a lo lejos, izquierdistas, muestran una xenofobia ante lo español que nada tiene que envidiar a la que la extrema derecha tiene hacia lo catalán o lo extranjero.

Resumiendo, si antes estaba bastante convencido de que Carod-Rovira era bastante más catalán que izquierdista, algo incompatible en quien se hace llamar izquierdista, poner delante la bandera de una nación antes que un modelo izquierdista, las críticas realizadas al movimiento del 15-M no hacen sino convencerme de que dicho político se siente únicamente catalán, y no es para nada de izquierdas.

sábado, 4 de junio de 2011

La legalidad de las ideas

Ayer, el Tribunal Supremo absolvió a cuatro neonazis a los que la Audiencia de Barcelona había impuesto penas de hasta tres años y medio de prisión "por difundir publicaciones que disculpaban el Holocausto, elogiaban el Tercer Reich y vertían opiniones favorables a la eliminación de los judíos y a la discriminación de colectivos como los negros o los homosexuales".

En contra de la tendencia de la mayoría de los países europeos, donde la sola expresión de dudas sobre la existencia o la magnitud del Holocausto está penada y contempla varios años de cárcel (Francia, Alemania...), el Tribunal afirma que la Constitución "no prohíbe las ideologías" y que "las ideas, como tales, no deben ser perseguidas penalmente por muy execrables que sean", afirmando que mientras la expresión de esas ideas no conlleven una apología de la violencia o de la incitación al odio no pueden ser perseguidas.

Con esta sentencia se entra en un terreno peligroso. Y es que no todas las ideas deberían ser legales, puesto que hay ideologías que están íntimamente ligadas con el odio y con la violencia hacia el diferente, y la velocidad de propagación de estas ideas en las personas y las consecuencias que esto puede tener son muy peligrosas.

Los que postulan que ninguna ideología debería perseguirse olvidan que el silencio y la aquiescencia ante, por ejemplo, las ideas que pululaban por Alemania en los años 30 ayudaron a que ocurriera una guerra mundial que provocó 60 millones de muertos y el mayor genocidio en 400 años, y, entre otras barbaries, una guerra civil en España que causó cientos de miles de muertos y una dictadura de 36 años.

Es muy fácil enarbolar la bandera de la libertad de expresión, un derecho prostituído por todos aquellos cuyas ideas se basan en un odio visceral a quienes no piensan o no son como ellos y que defiednen o justifican la violencia sobre otros colectivos. La libertad de expresión es un pilar fundamental de la Democracia, verdad, pero no todas las ideas pueden refugiarse bajo su paraguas; por muy fundamental que sea este derecho, cuando se pone en la balanza la libertad de expresión frente al derecho a la vida, siempre pesa más esta última.

Hay que combatir todas las ideologías que no sean sensibles con todos y cada uno de los derechos humanos y no ser cómplices con nuestro silencio de lo que en un futuro pueda ocurrir por la propagación de esas ideas. Parafraseando a Martin Luther King, "nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos."

martes, 31 de mayo de 2011

Mi resumen de la temporada

El objetivo de esta entrada, en la que expongo mi visión de lo que ha sido la temporada 2010-2011, es que dentro de varios años pueda ver qué pensaba y que sensaciones me daban algunos jugadores y equipo, y comparar lo que pensaba con lo que se convirtieron en realidad.

Barcelona: Un equipo de leyenda
Estamos asistiendo a un equipo único e irrepetible. En los últimos años, dos Champions Leagues, tres Ligas y numerosos trofeos a los que se añaden la Champions League de 2006 están coronando a una de las mejores generaciones de futbolistas que se han juntado en un equipo de fútbol.

En Liga, volvieron a demostrar por tercer año consecutivo que son el mejor equipo de España. Desplegando el mismo fútbol que en los dos años anteriores, han dominado la Liga de principio a fin, jugando el fútbol más exquisito, con momentos históricos como el 0-8 al Almería o el 5-0 al Real Madrid, donde dio la sensación de que no quisieron marcar más goles.

Este Barcelona se basa en un once que se saben de memoria la mayoría de los culés (Valdés, Alves, Puyol, Piqué, Abidal, Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro, Villa y Messi) más su jugador número doce, Keita. En los últimos meses ha aparecido el Jefecito Mascherano, demostrando que continúa siendo el gran jugador que era en Anfield, cumpliendo excepcionalmente bien en una posición desconocida para él como la de central. Por último, Adriano también ha sido utilizado generalmente como recambio, con lo que son catorce los jugadores habitualmente utilizados.

Y es que este es el gran déficit del Barcelona, la carencia de un fondo de plantilla que no puede ser sustituído únicamente a base de de jugadores del filial. El Barcelona tiene el mejor once, pero no la mejor plantilla. Messi es insustituible, pero cuando arriba no juegan Pedro o Villa da la sensación que no hay ningún recambio medianamente bueno. Lo mismo ocurre en defensa, donde subsisten gracias a la enorme polivalencia de Puyol y de sus centrocampistas, muchos de los cuales pueden jugar en el eje de la defensa. Es el centro del campo la única línea donde se tienen recambios de garantías, como Keita, Mascherano, y la que parece ser futura estrella del Barcelona, Thiago Alcantara.

Si el Barcelona quiere continuar en esta línea deberá mejorar su plantilla para poder contar con 16-18 jugadores de garantías. No tiene que fichar megaestrellas por 40-50 millones de euros, sino guarnición. Hay numerosos jugadores del orden de 10 millones de euros, que serían titulares en equipos medios altos (Sevilla, Valencia, Roma, Tottenham...) y que serían suplentes de lujo en el Barcelona. El Barcelona neceista jugadores como Keita, Mascherano o Adriano, jugadores que costaron 14, 24 y 10 millones de €, no jugadores como Rossi por 40 millones de euros, en mi opinión. Los tres fichajes del Real Madrid en las últimas semanas son un ejemplo de lo que necesita el Barcelona: una plantilla de 18 jugadores con jugadores como mínimo de notable, no 11 sobresalientes y dos notables

De todas formas, minucias aparte, estamos contemplando al mejor equipo del mundo, al mejor que ha habido en los últimos veinte años, desde el Milan de Sacchi, y se ha metido en el grupo de equipos de leyenda, como el Ajax de Cruyff, el Bayern de Beckenbauer o el Milan de Sacchi. Lo que hace este equipo es impresionante, es tremendamente superior a todos los equipos a los que se enfrenta, valga como muestra el baño que dio al Manchester en la final de Champions.

Y es que se necesitarán muchos años para que en un equipo de fútbol se puedan juntar jugadores de la clase de Xavi, Iniesta o Messi. No nos queda otra cosa más que disfrutar de este equipo, siendo conscientes de que tardaremos mucho tiempo en ver jugar a otro equipo como lo hace este Barcelona, si es que lo vemos alguna vez.

Real Madrid
De la mano de Jose Mourinho ha demostrado que puede plantarle cara al Barcelona. No despeglando un juego tan vistoso, pero a fin de cuentas le ha plantado cara. La temporada que viene, con Mourinho y los jugadores más asentados, y algún retoque en la plantilla, puede llegar a tutearle al Barcelona, no en cuanto a fútbol pero sí en cuanto a resultados, y, a priori, no sería extraño verle al Real Madrid conquistar el título de Liga o algo más importante.

A mi juicio, el Real Madrid tiene la mejor plantilla de toda la Primera División. Pero no el mejor once. Y ese es su mayor déficit. Pero con algún retoque podrá competir de tú a tú con el Barcelona.

Hay destacar la grandísima actuación de Cristiano Ronaldo, así como la de Özil, un jugador que me gusta mucho y al que quizá se le puede culpar de cierta intermitencia. No obstante, Mourinho no ha contado demasiado con él en los partido clave de la temporada. Di María tiene visos de ser un gran jugador, y Benzema parece que comienza a adaptarse a su rol en el Real Madrid. Quizá demasiado tarde; está en muchas quinielas para abandonar el Real Madrid este verano.

Mourinho: desgraciadamente, el nombre del año.
Siendo justos, lo primero que hay que decir de Mourinho es que es un excelente entrenador. Dos Champions League y numerosas ligas lo corroboran. Y no solo con grandes equipos: ha ganado una Champions con el Oporto y otra con un equipo, el Inter de Milan, que por mucha historia que tenga no era ni de lejos el mejor equipo de Europa cuando ganó la Champions.

Futbolísticamente hablando, se le critica su concepción del fútbol, resultadista y defensiva, pero no hay que olvidar que el Real Madrid ha marcado en liga 102 goles, y ya hizo 107 con el Chelsea otro año. Es verdad que ante los rivales grandes, véase contra el Barcelona este año, suele jugar muy defensivo, pero no creo que deba criticarse el cambiar el estilo de tu equipo si consideras que durante unos pocos partidos puede resultarte para ganar. No es el ideal del aficionado, pero si  funciona, ¿por qué no? Además, la final de la Champions le da parte de razón, puesto que el Barcelona le dio un baño de fútbol a un Manchester que no renunció a ser el Manchester.

El problema quizá radique en el planteamiento ultradefensivo contra el Barcelona; quizá podría haber sido un poco más valiente, intentar un término medio. Yo al menos creo que tenía jugadores para ello. En dichos partidos se volvio a ver quién es: un entrenador al que no le importa maniatar a sus jugadores y olvidarse de la estética en pos del resultado. Pero así ha ganado una Copa del Rey y tuteado al barcelona en semifinales. Personalmente, pienso que contra el Barcelona debería dejar de jugar a ser el que menos se equivoca en vez de el que más acierta. Si continúa con este estilo de juego podrá ganar títulos, sin duda. Ganará, pero no convencerá. Y eso le diferenciará del Barcelona.

Además, es de justicia recordar que con mejores resultados y juego parecido se echó dos veces a Capello. El incomprensible unánime apoyo de la prensa y de la afición imposibilita que le echen, algo que habría sido inminente con otro entrenador.

Fuera del terreno de juego, Mounriho ha sido desgraciadamente protagonista por sus incendiarias declaraciones, algunas de las cuales han sido escandalosas. Acusar a un equipo de robar una Champions League, haciendo un vil ejercicio de amnesia selectiva olvidándose de la eliminatoria contra el Deportivo en 2004 y de algunas otras elimitaorias del año anterior con el Inter, diciendo que le avergonzaría ganar la Champions como la puede ganar el Barcelona, fue simplemente vergonzoso. El resto de la temporada ha sido una continua queja contra los árbitros y los horarios, unos horarios, los de España, que en Italia alababa como ejemplo a seguir, y contra todo, arguyendo las más banales y nimias excusas imaginables.

Una pena que un grandísimo entrenador como él sea incapaz de saber perder y de reconocer sus propios errores.
Messi: el mejor jugador del mundo.
Una temporada más, Messi ha demostrado ser el mejor jugador del mundo, y probablemente de los últimos 20 años. Ronaldinho jugó dos años a un nivel fantástico, Ronaldo podría haber sido aun mucho más grande lo que fue de haber sido por sus múltiples lesiones, Zidane en el campo era una maravilla, era ballet, pero lo de este jugador no tiene nombre. En un equipo de ensueño, y acompañado de dos grandes asistentes como Xavi e Iniesta, está maravillando a los aficionados al fútbol, que intentamos ver todos sus partidos posibles, conscientes de que estamos viendo algo único y que no se repetirá en muchísimo años.

Cristiano Ronaldo: Bota de Oro para un jugador de oro.
Los 40 goles que ha marcado esta temporada quedarán para los anales de la Historia de la liga. Por mucho que haya marcado diez de ellos en las últimas jornadas, cuando era imposible ganar la liga y el equipo se centraba en él para que consiguiera el Pichichi, es una barbaridad, y demuestra que es uno de los mejores jugadores que han pasado por la liga española.

Este jugador no es flor de un día. No olvidemos que, a sus 26 años, tiene ya un Balón de Oro y dos segundos puestos, y tiene toda la pinta de que este año volverá a quedar en segunda posición. Y es que esta ha sido su mala suerte: competir en el tiempo con el mejor jugador que se ha visto en décadas. Pero eso no debe hacer que se sea injusto con este grandísimo jugador: uno de los mejores de los últimos años, y de los pocos que se ha mantenido al más alto nivel durante tantos años.

La única pega, y no futbolítica, es la antipatía que genera en gran parte de los aficionados que no son de su equipo. Y es que es una pena que un grandísimo jugador como este apenas sonría cuando él marca gol, y se lamente y enfade cuando su equipo marca tras haber fallado él.

Athletic: una generación para disfrutar.
Siete años después, y por cuarta vez en los últimos 23 años, el Athletic se ha clasificado para Europa por sus méritos en Liga. Con una plantilla, desde mi punto de vista la séptima de la liga, se ha conseguido quedar en sexta posición, empatado a puntos con el quinto. Un éxito rotundo.

Caparrós, muy criticado por su estilo de juego, sufrió una sonora pitada en el último partido en casa del Athletic, y quizá en su último partido como entrenador del Athletic en San Mamés. Tengo mis dudas de que después de esa noche siga en el banquillo de San Mamés. De ser así, muchas gracias y mucha suerte. Ha sido un entrenador que ha devuelto estabilidad al Club tras los convulsos años de mitad de década, con el que han debutado numerosos jugadores, (el primero de ellos, Muniain, pero no hay que olvidar a Ekiza, entre otros), que ha asentado a cracks como Javi Martínez y Llorente, devolviendo la confianza a un jugador al que hace años pensaron en traspasar y que ahora es estrella del equipo y que ha sido campeón del mundo. Y sobre todo, ha sido un entrenador que ha devuelto al equipo a los puestos medio-altos de la tabla y a una final de Copa veinticinco años después.

Bien es cierto que se ha juntado la que seguramente sea la mejor generación de los últimos quince años: Iraola, Javi Martínez y Llorente son asiduos en la selección, a los que se le suman numerosos jugadores que si no van a la selección es porque son contemporáneos con la mejor selección española de la historia. Esa es la mayor crítica a Caparrós: no haber sacado mayor rendimiento a una plantilla que ilusiona. Personalmente, pienso que en cuanto a clasificación el equipo no da para más; es bueno, pero no es un top four como para clasificarse para Champions. Aunque sí es verdad que la plantilla tiene calidad para jugar mucho mejor, un debe de Caparrós.

En cuanto a la plantilla del Athletic, se suele criticar demasiado, quizá más que criticar, exigir, a Fernando Llorente. No sé si será mejor Muniain o Javi Martínez que Llorente. Lo único que tengo claro es que si Javi Martínez no está, Gurpegui, Orbaiz o Iturraspe pueden hacer su labor, mejor o peor, pero cumpliendo decentemente; si Muniain no está, Gabilondo puede hacer su labor, mejor o pero, pero cumpliendo decentemente, y así con muchos otros jugadores. Pero si Llorente no está no hay nadie que le supla. Es el faro del equipo. Quizá esto se le pueda achacar a Caparrós: una lesión de Llorente complicaría gravemente a un equipo que solo sabe jugar para él.

Habrá que ver, si, con Caparrós o sin él, se cosnigue seguir sacando rendimiento a esta plantilla, que ilusiona y con razón, a la afición de San Mamés.

Deportivo: adiós al SuperDepor.
Veinte años después, el Deportivo vuelve a Segunda División. Para los que conocimos el fútbol cuando el Deportivo era un equipo que tuteaba a Madrid y al Barcelona, aspirando a la liga hasta el último minuto de la última jornada; para los que crecimos viendo cómo se clasificaba repetidas veces para la Champions; para los que vimos como alcanzaba las semifinales de la Champions; para los que vimos cómo remontaba un 4-1 a un Milan campeón de Europa en cuartos de final de la Champions; para los que vimos repasos a equipos como Real Madrid, Barcelona o Juventus de Turín; el descenso del Deportivo es un acontecimiento histórico.

Sin embargo, los mayores nos recuerdan que hemos vivido la época dorada del Deportivo, un equipo que acostumbraba a aparecer de ciento en viento en Primera División y que siempre luchaba por no descender.

Parece que no hemos vivido sino la consecuencia lógica de un equipo que se vio obligado durante años a vender jugadores para poder subsanar la deuda contraída durante los años dorados de Mauro Silva, Donato, Bebeto y Fran y que ahora ha dicho basta. Y es que no es fácil jugar de tú a tú a los grandes sin sufrir más tarde las consecuencias. Pero, como dice el dicho, que les quiten lo bailao. Entre medias, han ganado una liga, aspirado a varias, y han paseado el nombre de A Coruña por Europa. Ha merecido la pena.

En una de las peores plantillas de la temporada, que ha marcado 10 goles menos que Cristiano Ronaldo, entristece ver el final del nuevo ídolo, Valerón, un grandísimo jugador y parece que grandísima persona, con el fútbol, a base de lesiones, no ha sido justo. Ya ha dicho que estará el año que viene en Segunda tratando de devolver al equipo a Primera. Esperemos que tenga suerte. Solo nos queda decir: "Hasta pronto, SuperDepor".

Atlético de Madrid: adiós Kun.
Tras cinco años en el Atlético de Madrid, uno de los mejores jugadores del mundo dice adiós. Y lo hace de una forma clara, como no se suele ver en el fútbol actual. Con una carta explicando sus motivos. Muy juiciosos, por cierto. No se ha escondido, como suelen hacer.

Pienso que Agüero es un jugador de talla mundial que, al igual que Cesc, ha tenido la buenísima suerte de jugar en un gran equipo que le ha permitido consagrarse como un grandísimo futbolista, y la mala suerte de que al no haber jugado en un equipo top no ha alcanzado la gloria a nivel de títulos como los jugadores de equipos punteros como Real Madrid, Barcelona, Manchester o Chelsea, por citar algunos.

El que para mí es uno de los mejores delanteros del mundo, al que pongo al mismo nivel que Eto'o o Rooney entre otros, va a ir a un equipo grande (personalmente creo que irá al City) que le permita luchar por conseguir trofeos importantes como la liga o la Champions League, y que permita su consagración como estrella, que le haga ser recordado con el paso de los años no solo por su juego sino también por sus títulos.

Por otra parte, hay que destacar la triste salida de Forlán del club rojiblanco. Es una pena que un jugador como él, que tantos goles ha marcado en el Atlético de Madrid, algunos de los cuales han valido un título europeo, tenga que marcharse de esa manera. La mala relación con Quique ha sido decisiva. Pero seguramente hayan pesado también los cánticos contra él por parte de la afición, una grandísima afición que no obstante está muy malacostumbrada a pasar, en apenas meses, de encumbrar a jugadores a llamarlos mercenarios.

Resto de equipos
Enorme mérito el del Valencia, campeón de la otra liga. Pocos podían imaginar que tras vender en verano a sus dos estrellas, Villa y Silva, y con la preocupante situación económica del club, que ha obligado a paralizar las obras del nuevo estadio, se podría conseguir lo que se ha logrado: un tercer puesto holgado, con el único lunar de la pronta eliminación en Champions frente a la sorpresa del torneo, el Schalke de Raúl. Todo ello gracias a la magnífica gestión del siempre criticado Unai Emery. Quizá la afición del Valencia debería aprender a ser menos crítica, que no menos exigente, con sus técnicos. No hay que olvidar que sus últimos técnicos han salido del Valencia teniendo a la afición en su contra.

Por tercera vez en siete temporadas, el Villarreal ha conseguido clasificarse para la Champions. Un equipo que hace apenas diez años jugaba en Segunda División y que hace veinte lo hacía en los campos de tierra de Tercera se ha convertido en un fijo de la zona noble de la tabla. La seriedad en la dirección del equipo, a nivel instituticonal y deportiva, los fichajes y el potencial económico de los Roig lo ha permitido. Una historia muy similar a la del SuperDepor. El tiempo dirá si acaba como él. De momento, sus aficionados no tienen otra cosa que hacer más que disfrutar de grandes noches europeas.

El Sevilla continúa en la zona noble de la tabla, alternando participaciones en UEFA y en la Champions League, quedando por octavo año consecutivo entre los seis primeros. Sin embargo, la época dorada del club corre el riesgo de terminar si no consigue reponerse a la ausencia de los que han sido sus dos delanteros el último lustro: Luis Fabiano y Kanouté.

En cuanto al Espanyol, solo su malísima segunda vuelta le ha impedido clasificarse para la Europa League. Entre otros motivos, la venta en enero de sus dos jovencísimas perlas, los defensas Víctor Ruiz (Nápoles) y Dídac (Milan), que han abandonado el club periquito. Una pena que estos dos grandísimos jugadores hayan tenido que emigrar, y que encima no estén contando con ellos sus equipos. Esperemos que cambie para el año que viene, y podamos verles de titulares en las noches europeas.

En cuanto al Málaga, habrá que ver si el dinero del jeque Al Thani se invierte en construir un equipo, al igual que ha ocurrido con el Manchester City, o se convierte en uno más que apenas cambia la trayectoria de su equipo. De momento, los fichajes de invierno parece que tienden más a lo primero. Habrá que ver. Yo tengo mis dudas.

Finalmente, destacar la temporada de Luis García, un técnico al que habrá que seguir, en el Levante, la enorme importancia que ha tenido Manolo Preciado en el Sporting de Gijón, y la vuelta a Primera División de la Real Sociedad, que no obstante ha luchado hasta la última jornada por no descender. El resto de equipos han terminado prácticamente como en los últimos años. Ojo al Zaragoza, que tiene una enorme deuda y una grandísima suerte de no haber descendido, lo que podría haber acarreado grandísimos problemas al equipo, entre los que podían encontrarse la desaparición.

Italia
Mucho tienen que cambiar las cosas para que los italianos vuelvan a ser los temibles rivales de antaño. Mientras la Juventus es incapaz siquiera de clasificarse para la Europa League, los otros dos grandes equipos de Italia, Milan e Inter, son observados con indiferencia por el resto de equipos europeos y no infunden temor. Casi se diría que se les espera con brazos abiertos en las eliminatorias. Es verdad que el Inter ganó, tras 40 años de no aparecer ni siquiera por la final, la Champions, pero da la sensación de haber sido un oasis en el desierto, pues no parece mostrar la continuidad que han mostrado Barcelona y Manchester, por ejemplo, en el último lustro, clasificándose numerosas veces para las semifinales.

El año que viene apenas tendrán tres equipos en Champions, debido a que la Bundesliga les ha arrebatado uno de ellos, muestra del declive de los equipos italianos en los últimos años. Habrá que ver cuánto tiempo les cuesta clasificar cuatro equipos a la Champions League.

Inglaterra
Por enésimo año, el Manchester United ha ganado la liga, desbancando al Liverpool como el equipo que más veces ha ganado el campeonato doméstico. La hegemonía de este equipo en Inglaterra en los últimos veinte años es histórica. Mención aparte merecen los últimos años de carrera de uno de los grandes: Ryan Giggs. Mientras otros grandes históricos como Raúl, Totti o Del Piero continúan en primera línea de batalla más que decentemente, lo que hace este hombre a sus 38 años es impresionante.

En el equipo rival, el Liverpool, se hace necesaria una renovación. El Liverpool, el que es (era) el gran equipo, lleva 21 años sin ganar la liga doméstica, ganando únicamente una Champions League, que, personalmente y viendo cómo la ganó, quedando quinto en su liga a 37 puntos del ganador, se la achaco más a un golpe de suerte que a la calidad del equipo. No obstante, el equipo que ganó esa Champions no puede compararse en cuanto a caliadd con el Manchester United o el Barcelona, por citar dos, que ganaron la Champions en años sucesivos.

En Londres, y con miedo de pecar de ventajista, parece que Wenger necesita renovar la filosofía del Arsenal. Es el equipo que juega muy bien, que enamora con su fútbol, con su apuesta por la juventud... pero que no ha ganado ni un único título en los últimos seis años. Una pena para Cesc, pues estos años están haciendo que su palmarés a nivel de clubes sea nulo cuando podría haber ganado ya unas cuantas Premier Leagues en cualquier otro equipo, algo similar a la situación de Agüero.

En el equipo rival, se aprecia el fin de ciclo del Chelsea en el que prácticamente todas sus estrellas superan los 30 años. Se hace necesaria una renovación completa en la plantilla, quizá a lo largo de dos o tres años, para poder volver a ser el gran equipo que fue la pasada década. Una pena porque, a pesar de lo poco que suelen gustar los equipos hechos a base de talonario, creo que este Chelsea será el gran olvidado por la Historia, puesto que no ha ganado una Champions que personalmente creo que se merecía.

Y aparece un nuevo equipo en el panorama: el Manchester City. Tiene toda la pinta de ser un nuevo equipo, que al igual que el Chelsea, irrumpa en la Premier League a base de talonario. Otro motivo más para que esta sea la liga que más me gusta: y es que aunque casi siempre gana el mismo, da la sensación que hasta dos o tres jornadas del final, hay un puñado de equipos que siempre pueden ganar. Habrá que seguir al Manchester City, al que no me extrañaría verle en cuartos o semifinales el año que viene en la Champions, o ganando la Premier League el año que viene.

Alemania: la segunda juventud de Raúl.
Por un lado, en Alemania hay que destacar al Borussia Dortmund, que casi una década después vuelve a ganar la Bundesliga. Bundesliga, que, a pesar de tener un dominio del Bayern, no es aplastante, y ha permitido ver a Werder Bremen, Stuttgart, Wolfsburgo o Borussia Dortmund alzarse el título de campeón, lo que da bastante emoción al campeonato.

Por otra parte destaca, sobre todo en España, el gran papel de Raúl en el Schalke 04, que ha dirigido al equipo hasta las semifinales de la Champions, sorpresa mayúscula con eliminación del campeón incluída, y a alzarse con la Copa de Alemania. Tras haber sufrido un bajón en goles y fútbol al alcanzar los 28 años, exceptuando el oasis de las temporadas 2007-08 y 2008-09 donde se hinchó a marcar goles como otrora, en el Schalke está dejando sus últimas gotas de calidad y está demostrando que, al igual que Giggs, Totti o Del Pierto, los viejos rockeros nunca mueren.

Resto de Europa
De los equipos menos grandes, un equipo ha sobresalido por encima de todos: el Oporto. De la mano de un entrenador joven y muy rometedor, Vilas Boas, ha barrido a sus rivales en el campeonato doméstico, no perdiendo ni un único partido y cediendo únicamente tres empates en toda la liga, uno de ellos cuando ya era campeón: un 93% de los puntos, algo dificilmente igualable. En Europa arrasó, eliminando entre otros a Sevilla y Villareal, a este último con goleada incluída. Un equipazo, desde mi punto de vista la tercera mejor plantilla de esta temporada, que de no haber sido por el fracaso del año pasado, que le impidió disputar este año la Champions League, no habría sido extraño haberle visto en semifinales de Champions este año. Habrá que ver si, como ocurre siempre con los equipos portugueses, se desmantela en verano para que sus estrellas, este año ha sobresalido Falcao, emigren a ligas más potentes.

En Francia, tercer año consecutivo sin victoria del Lyon. La Ligue 1 vuelve a caracterizarse por ser lo que era: en cuatro años, cuatro campeones distintos. Parece que hemos olvidado que antes de los siete títulos consecutivos del Lyon hubo diez campeones distintos desde el Olympique de Marsella de 1993 hasta el Olympique de Lyon de 2002. Esa es una de las bellezas del fútbol francés, la emoción, la novedad, la cantidad de equipos que aspiran a poder ganar y que de hecho ganan.

En el resto de Europa ninguna noticia digna de mención. Quizá habrá que seguir la evolución del jovencísimo delantero del Anderlecht Lukaku. El tiempo dirá si fue una estrella o solo un jugador que explotó muy joven y se diluyó.