lunes, 25 de abril de 2011

El auge de la extrema derecha

Hace nueve años, cuando yo aun no había cumplido los 18, y cuando tenía una edad en la que uno empieza a tomar, si es que no la tiene ya, conciencia política, y a ver el mundo desde su propia perspectiva, tuvieron lugar unos hechos en Francia que asombraron y atemorizaron al mundo, y de los cuales no puedo olvidarme al leer los periódicos casi una década después.

El detonante francés
Concretamente fueron las elecciones presidenciales francesas de 2002 y sus sorprendentes y alarmantes resultados. En dicho país las elecciones se realizan de la siguiente forma: en una primera vuelta cada ciudadano vota al partido que desea, mientras que en una segunda vuelta vota a uno de los dos que más votos obtuvo en la primera vuelta.

En dicha primera vuelta ganó el conservador Chirac seguido del ultraderechista Le Pen, quien sacó un puñado de votos más que el Partido Socialista. La división de la izquierda y el descontento de sus votantes provocaron los pésimos resultados del Partido Socialista, quien en principio era quien debía batirse con Chirac en la segunda vuelta. Por tanto, los ciudadanos franceses se enfrentaban a que debían decidir entre votar a la derecha o a la ultraderecha en la segunda vuelta. Para la izquierda, comunistas, socialistas... fue muy duro tener que votar a Chirac, puesto que obviamente la opción de Le Pen estaba descartada.

Para el mundo, la respuesta francesa fue contuntende. Para mí, los resultados fueron muy alarmantes: en la segunda vuelta hubo una participación ligeramente inferior al 80 %, y de entre la gente que votó, el 82% lo hizo por Jacques Chirac.

Es decir, a dos de cada diez franceses les daba igual que un fascista fuera presidente de su país (quiero pensar que muchos de ellos no fueron a votar sabiendo que la victoria sería sin duda para Jacques Chirac), mientras que de entre los que votaron, uno de cada seis prefería a un fascista. Uno de cada seis. En total, apenas el 60% de los franceses llamados a urnas votaron a Chirac. El resto, o votaron a un fascista o les dio igual que un fascista fuera presidente de su país.

Puedo llegar a entender que hay mucha gente que se considere apolítica e incluso ante la posibilidad de un presidente fascista no voten, por lo que el 80% de participación sea un éxito. Pero que una de cada seis personas desee tener un fascista como presidente de la República me pareció muy preocupante en su día, y me sigue pareciendo ahora.

El inicio de una escalada
Sin embargo, aquello que ocurrió en esas semanas de 2002 no fue un hecho aislado, sino que fue el detonante de una escalada de la ultraderecha en Europa a lo largo de la primera década del siglo XXI.

Podemos verlo en Austria, donde en las elecciones de 2008 los dos partidos de ultraderecha fueron la tercera y la cuarta fuerza más votadas; sumando los votos de las dos formaciones la ultraderecha fue la segunda fuerza más votada, con un 30% de los votos. Este mismo mes, en Finlandia, el partido Verdaderos Finlandeses consigue con un 19% de los votos ser la tercera fuerza política, en unas elecciones marcadas por los discursos xenófobos y racistas. Apenas 1500 votos les separaron de la segunda fuerza y menos de 4000 de la primera.

En la tolerante, abierta y moderna Holanda (Países Bajos), el ultraderechista y antiislamista Geert Wilders fue la segunda fuerza política de las elecciones europeas de 2009 y la tercerca fuerza politíca en las elecciones generales del año pasado. En Italia, la eterna Liga Norte de Umberto Bossi sigue siendo clave en la formación de los distintos gobiernos italianos y fue la vencedora de las elecciones regionales de 2010.

En Hungría, uno de los partidos más ultraderechistas de Europa, el Jobbik, de ideología antisemita y contrario a la inmigración gitana, y que ya había obtenido un 15% de los votos en las elecciones europeas de 2009, se convierte en 2010, con un 16,7% de los votos, en la tercera fuerza política húngara. Apenas un año después, cientos de gitanos deben abandonar su pueblo por miedo a la violencia de grupos paramilitares auspiciados por dicho partido.

Estos son solo unos pocos de la infinidad de casos que se están dando en Europa. Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca o Suiza son otros ejemplos en los que se podría haber ahondado.

Y mientras tanto, gobiernos no ultraderechistas como el de Sarkozy expulsan a los inmigrantes gitanos ante el aplauso y la satisfacción de aquellos que olvidan que un día nuestros abuelos fueron emigrantes y que ahora se apuntan a academias de alemán como paso previo a su emigración a Alemania.

El reflejo de Alemania
Es verdad que afortunadamente Sarkozy no es Hitler ni los aviones de Air France son los trenes que iban a Auschwitz y a Mathausen. Es verdad que afortunadamente ninguno de los gobiernos actuales ha tomado posturas similares a las que desgraciadamente hubo en Alemania en la década de 1930. Es verdad que la situación actual dista mucho de ser la de aquella década.

Pero por otra parte, la aquiescencia de muchas personas ante el auge de la extrema derecha o antes las acciones políticas de distintos gobiernos que pueden tener, salvando las distancias, su reflejo en las que hubo en Alemania en la década de 1930, me recuerda a la postura que tuvo toda Europa, gobiernos y ciudadanos, durante la década de 1930, cuyas trágicas consecuencias todos conocemos y que continúan avergonzandonos como muestra de la barbarie de la que es capaz el ser humano.

sábado, 16 de abril de 2011

Y la clave es Puyol

Tras haber acabado de escribir esta entrada, he leído la siguiente noticia, que me ha obligado a reeditarla parcialmente. Sin embargo, muchas de las conclusiones que tengo son las mismas.

El mismo día en que comienza una vorágine de Clásicos que durará 18 días, no he podido resistirme a la tentación de analizar, exclusivamente en términos futbolísticos, las tres semanas que están por venir.

Y hay una circustancia de la que se está hablando muy poco en la prensa y que veo como clave en la eliminatoria, haciendo que no vea al Barcelona tan favorito como muchos le ven. Dicha circustancia clave es la baja de Puyol, quien jugó su último partido el 22 de enero. Esta baja, unida a la de Abidal, que estaba realizando la temporada de su vida, ha dejado en cuadro a la defensa blaugrana.

Mientras que la baja de uno de los dos no sería tan importante, ya que a Abidal puede suplirle Adriano y a Puyol puede suplirle Abidal colocando a Adriano en el lateral izquierdo, las dos bajas conjuntas obligan a que el téorico sustituto de Puyol sea Busquets, lo que no solo debilita la defensa blaugrana, ya que Busquets no tiene la seguridad defensiva ni de Puyol ni de Abidal, sino también el centro del campo, que se queda sin la excelente labor de contención de Busquets, un futbolista que, no olvidemos, ha provocado que el gran Touré Yayá haya tenido que buscarse la vida en Manchester y que el Jefecito Mascherano sea un suplente de lujo en el Barcelona. La otra variante, la de situar a Mascherano en defensa, se analizará más adelante.

La baja de Puyol es además significativa puesto que no hay que olvidar que ha sido el defensa del Barcelona que mejor ha sabido parar a Cristiano Ronaldo en el año y medio que lleva en el Real Madrid. Sin duda, el Barcelona echará en falta su seguridad defensiva así como su velocidad. Ante la noticia, conocida ayer, de que se ha recuperado de su lesión y que entra en la convocatoria del Barcelona para el primero de los cuatro partidos, la pregunta que me hago es la siguiente: ¿será Puyol el mismo tras tres meses sin jugar? ¿cuántos partidos necesitará para serlo? ¿ninguno, los que hay hasta el primer partido de Champions...? Estas respuestas las veo clave para el devenir de los partidos.

El primer partido: 16 de abril
El primero de los cuatro partidos, el de Liga, está muy descafeinado después de la derrota del Real Madrid contra el Sporting de Gijón en el Bernabeú. Prácticamente el resultado del partido del sábado es indiferente en cuanto al desenlace de la Liga: aun perdiendo el Barcelona, la situación sería que a falta de seis partidos el Barcelona le sacaría cinco puntos al Real Madrid, seis con el goal average. Ahora mismo, todo lo que no sea que el Barcelona gane la Liga será una sorpresa con mayúsculas.

El único valor que veo en ese partido el anímico: una victoria blaugrana podría servir para hundir psicológicamente al Real Madrid, o todo lo contrario, mientras que una victoria merengue podría motivar al equipo blanco y hacer que se crea capaz de derrotar al Barcelona otra vez en Copa y en Champions, si es que no está ya mentalizado. Es muy complicado conocer cómo va a reaccionar un equipo ante una derrota importante.

Así, la sorprendente derrota frente al Sporting hace que este partido sea menos Clásico y que, para mí, únicamente sean tres los partidos importantes: el de Copa y los dos de Champions, de forma que entiendo que Mourinho y Guardiola plantearán un partido a modo de entrenamiento, por lo cual entiendo que el resultado es prácticamente imprevisible.

Los partidos importantes: Copa y Champions
Sobre la Copa del Rey y la Liga de Campeones, poco que decir: ganará el equipo que mejor esté esos días en concreto, el que más suerte tenga, o el que sufra menos errores arbitrales sufra. Es lo que menos me gusta de estas competiciones: por lo general, las ligas las ganan los mejores; las copas uno de los mejores., rara vez el mejor. 

De hecho, el año pasado, el Inter, un equipo muy inferior al Barcelona, eliminó al mejor equipo de Europa. Se juntó un viaje en autobús de más de 1000 kilómetros, un gol en fuera de juego y un baño de fútbol del Inter al Barcelona. Solo fue ese partido. Pero suficiente. En una liga, el Barcelona habría sacado fácilmente más de diez puntos al Inter. En la Champions, un mal partido bastó para que cayera eliminado y el Inter se proclamara semanas más tarde campeoón de Europa. Y no por eso el Barcelona dejó de ser considerado el mejor equipo del mundo.

Y es que si la Champions la ganaran siempre los mejores, no se jugaría y se la darían al Barcelona, el mejor equipo de los últimos 20 años y que ya se ha ganado un lugar en el top five de los mejores de la Historia. Pero la tienen que jugar:.

Mi pronóstico
Con esto quiero decir que así como creo la Liga está sentenciada y apostaría mucho dinero por el Barcelona sin dudarlo, la Copa y la Champions la deciden tantos detalles (dos lesionados, un sancionado, un penalty no pitado...) que hace que no vea un megafavorito claro como sí lo veo en Liga.

Las excusas que no sirven para una liga (penalties, árbitros...) sí pueden servir para una eliminatoria. Y en este caso, como he dicho al principio, creo que la lesión de Abidal y Puyol, sobre todo este último, y el movimiento de jugadores que obligará a realizar a Guardiola hacen que la balanza se equilibre y no esté tan decantado para el Barcelona. Aun jugando Puyol, tengo mis dudas de que responda como lo habría hecho habiendo jugado estos tres últimos años..

Tras ver el partido del Barcelona en Donestsk, creo que, en caso de que Puyol no pueda jugar en Copa o Champions, Guardiola pondrá a Mascherano de central y a Busquets en su posición habitual, puesto que aporta más al conjunto la pareja Busquets en el centro del campo y Mascherano en la defensa que al revés. Todo dependerá de cómo esté Puyol. Tengo mis dudas de que llegue fresco a la final de Copa, pero si juega en el Bernabeú, la final de Copa, y el siguiente partido de Liga, creo que podrá llegar relativamente bien rodado a los partidos de Champions.

En el caso del Real Madrid, el partido de Copa lo planterán de la misma forma que el Barça: es una final, y a un partido todo puede pasar, por lo cual sacará, al igual que el Barça, a su equipo de gala, e intentará ganarlo. Ganará el que mejor esté ese día. A un partido, el peor equipo tiene más posibilidades de ganar. Cuanto más partidos, más posibilidades tiene el mejor.

En cuanto a la Champions, tengo la sensación de que Mourinho planteará una eliminatoria de la misma forma que tan buenos frutos le dio el año pasado con el Inter: aprovechar que el partido inicial es en casa, ganar dicho partido por una renta suficiente, de uno o dos goles, y luego ir a Barcelona con una defensa de cinco más Lass y Xabi Alonso en el centro del campo, saliendo a aguantar el resultado. Este sábado, en San Mamés se pudo observar el experimento de Mourinho: cuatro defensas con Pepe en el centro del campo, y por momentos cinco defensas. No sería de extrañar que se viera eso en el Camp Nou en caso de que el Real Madrid ganara la ida.

Será interesante ver cómo responde el Real Madrid ante el primer test serio de la temporada: la fase de grupos fue relativamente sencilla (como la del Barça), pues ni Milan ni Ajax son lo que eran, mientras que en los cruces del octavos y cuartos se cruzó con Lyon y Tottenham que, si bien no son baladí, tampoco son gigantes del fútbol.

Ahora que el Barcelona no marca tantos goles como durante toda la temporada, y que el Real Madrid parece estar un escalón por encima de lo que ha estado esta temporada, creo que la balanza está un poco más equilibrada.

Puede que me equivoque y alguno de los dos equipos arrase al rival, pero me extrañaría que el que gane la Copa o pase a la final de Champions lo haga con una renta mayor de dos goles. Si el fútbol fuera justo ganaría el Barcelona las tres competiciones. Pero no lo es, y habrá que jugar y sudar cada minuto de cada partido para ver quién gana. Esa es la belleza del deporte.

martes, 12 de abril de 2011

Velos y reacciones

La aprobación de una ley que prohíbe llevar cualquier tipo de velo en Francia, desde el niqab hasta el burka, pasando por el hiyab, ha provocado una oleada de protestas entre la comunidad musulmana residente en Francia, cuya consecuencia ha sido que, en el primer día de su aplicación, hayan sido detenidas tres mujeres en una manifestación y una cuarta en una estación de tren.

Ante mi asombro, o ya no sé si asombrarme, no dejo de observar comentarios y opiniones de gente apoyando fervientemente la nueva ley mientras que otros, con no menos vehemencia, se oponen a dicha ley. La libertad religiosa, dicen unos; la humillación de la mujer, responden los otros. Ambos con una vehemencia, una seguridad.... Y en medio estoy yo, que boquiabierto no sé qué opinar.

Escucho las opiniones de los que están a favor de la prohibición de llevar velo y pienso: "pues tienen razón". Escucho las opiniones de los que no están a favor y pienso "pues tienen razón". Pero lo que me asombra es que ambos bandos aseguran con una vehemencia, con una seguridad, sin ningún atisbo de duda, como quien está tan seguro que dos y dos son cuatro o de asunciones universales como que el trabajo infantil es execrable.

¿Qué pienso yo? Que lo ideal sería que aquellas mujeres que quieran llevar el velo por creencias religiosas o razones culturales o cualesquiera que sean sus motivos pudieran llevarlo, mientras que a aquellas que lo llevan obligadas por sus padres, hermanos, maridos o familias se les impidiera llevarlo, multando a quienes les obligan a llevar velo.

Pero claro, no puede saberse cuál es el motivo por el que lo llevan, así que hay que tomar una decisión: poner la frontera en el sí o en el no; "cercenar" la libertad religiosa o cultural de llevar la prenda que una persona quiera, para que quienes están obligadas a llevarlo no tengan que hacerlo; o permitir que todas las mujeres puedan llevar cualquier tipo de velo, permitiendo la libertad religiosa o cultural a cambio de que haya mujeres que, sometidas a sus familias, se vean obligadas a llevarlo. Y yo no sé dónde ponerla.

Francia, un país que hace ya muchos años perdió aquel Liberté, égalité, fraternité de 1789, ha puesto sobre la mesa un tema que en Europa lleva ya unos cuantos años en la calle.

Muchos aplauden la medida con vehemencia. Muchos la critican como si fuera la mayor injusticia del mundo. Y en medio estoy yo. Mirando a través de la barrera a unos y a otros. Sin saber qué pensar, sin tener una opinión.

Antes de que hiele

Antes de que hiele es el último libro que he leído y que será, durante varios meses, el último que lea de Henning Mankell, puesto que he decidido darle un descanso a este escritor después de ocho meses en los que me he leído doce libros suyos.

Henning Mankell
Me enganché a la novela negra tras leer la trilogía Millenium. Tras dicha trilogía, leí tres libros de Philip Keer, su trilogía de Berlin Noir, que no me gustó mucho, así como tres libro de Camilla Läckberg, entre otros.

Me animé con Henning Mankell tras leer los libros de Camilla Läckberg, y tengo que reconocer que no me arrepiento en absoluto. Tras unos inicios dubitativos, los primeros dos libros no me gustaron mucho, he disfrutado mucho con la obra de este autor. A pesar de ser simplemente novela negra, que no intenta ir más allá que hacer disfrutar al lector, creo que cuenta las historias de forma brillante, dejando caer de vez en cuando algunas reflexiones sobre la sociedad que son bastante interesantes

Argumento
En este libro se nos presenta a Linda, la hija del inspector Kurt Wallander, el protagonista de las nueve primeras novelas de Henning Mankell. Linda se encuentra a dos semanas de ingresar en la Policía en la misma oficina que su padre. Junto con su padre y Stefan Lindman, quien es presentado en El retorno del profesor de baile, tratan de resolver una serie de desapariciones y asesinatos que parecen tener como centro a la religión y a una de las amigas de Linda.

Mi impresión
Este libro no me ha gustado tanto como otros de Henning Mankell. La trama me ha parecido simple en comparación con otras obras de Mankell, y he hechado en falta más presencia de Kurt Wallander. De hecho, la protagonista es Linda, y a pesar de que es su padre quien lleva la investigación, toda la historia se cuenta desde la perspectiva de Linda.

Para forjarme esta impresión es posible que no haya ayudado la protagonista. Y es que Linda no me ha caído especialmente bien. Me pasó igual con Kurt, a quien no soportaba en los dos primeros libros. Sin embargo, le di una oportunidad y al final me acabé enganchando. Es posible que me ocurra lo mismo con el resto de libros, si es que los hay, que escriba Mankell. De momento, ya hay uno, aun no en edición de bolsillo, en donde se continúan con las vidas de Kurt y Linda.

Tras muchos libros leídos de Mankell, creo que ha llegado el momento de darle un descanso y centrarme en otro tipo de libros. Tengo ya unos cuantos en mente...

domingo, 3 de abril de 2011

¿Y ahora qué?

Tras haber comenzado a leer mi enésimo libro de Henning Mankell, Antes de que hiele, se me han acabado los libros que me compré en Navidad con el Bono Cultura de la BBK (segundo año consecutivo y que, por encima de eReaders o iPhones para mí ha sido mi regalo estrella los dos últimos años).

Por tanto, me encuentro ahora mismo en la situación de que tengo que empezar a pensar en el próximo libro que leer, y tengo un abanico de posibilidades muy amplio. Así, por primera vez en tres meses, he vuelto a ir a una librería para ver qué libros pueden ser lo siguientes en leer. A continuación cito algunos de los libros o autores que tienen muchas posibilidades de ser los siguientes en ser leídos. 

Casa de muñecas
No sé por qué, pero llevo tiempo detrás de esta obra de teatro del siglo XIX. En esta obra, el noruego Henrik Ibsen critica la férrea moral burguesa de la época. Un libro cortito con muchas posibilidades de ser el siguiente que me lea.

Haruki Murakami
Descubrí a este autor hace poco más de un año, en Navidad de 2009, cuando estaba mirando qué libros comprarme con el Bono Cultura. Me fijé en el libro El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, libro que estuve a punto de comprarme. Este libro, que a pesar de aparecer en España en 2009 fue escrito en 1985, junto con  1Q84, es uno de los que próximamente me leeré, no sé cuándo, y que me servirá para descubrir a este autor.

Novela negra
Tengo que descubrir nuevos autores. Desde el verano, me he leído diez libros de novela negra de Mankell, más el que me estoy leyendo y otro suyo que no era novela negra. Por otro lado, llevo un año esperando que salga en edición de bolsillo el cuarto libro de Camilla Läckberg, Crimen en directo, mientras que  Aurora Boreal, el primer libro de Åsa Larrson, no me gustó en absoluto. La conclusión es que debo encontrar autores nuevos o cambiar de género narrativo.

Guerra y Paz
Clásico entre los clásicos. Este año decidí leerme, si no todos, algunos de los que considero los cuatro grandes de la literatura rusa: Guerra y Paz y Ana Karenina, de Tolstói, y Los hermanos Karamazov y Crimen y castigo, de Dostoyevksi. Comencé el año leyéndome este último, y creo que ha llegado el momento de leerme el siguiente, y quiero que sea Guerra y Paz. Tendré que prestar atención a la edición que me compro, porque hay algunas con traducciones no muy buenas. Alguna de las próximas tardes las dedicaré a encontrar la edición adecuada.

Varios
Además, no quiero que acabe este año sin haberme leído algunos de los siguientes libros:
  • Un mundo feliz; libro de filosofía que me obligaron a leer en el colegio y en su momentó no me gustó (pienso que hay algunos libros que no pueden ser leídos a ciertas edades). Como siempre he oído que es un libro tan bueno, quizá es el momento de que vuelva a leerlo y ver si, con unos cuantos años más, lo disfruto como se merece.
  • 1984; otro de los libros más importantes del siglo XX, y de temática similar al anterior.
  • La montaña mágica, quizá el libro alemán más importante del siglo XX. No sé por qué, pero siempre me interesó este libro. Entre los numerosos premios Nobel de los que apenas conozco nada, algo me hizo fijarme en este libro.
  • Las uvas de la ira; la obra más importante de Steinbeck. Llevo siguiendo este libro muchos años, sobre todo después de leerme el año pasado su decilioso De ratones y hombres. Me resisto a leerlo porque creo que es demasiado duro y no me hará disfrutar.
  • Por último en lo referente a literatura, quiero seguir profundizando en la obra de Vargas Llosa, descubrir a Borges, y continuar con Benedetti, del que solo he leído un libro, La tregua, y que siendo sinceros, no me marcó demasiado. Quizá haya que volverlo a leer (la mayoría de sus obras son muy cortitas) para ver si lo disfruto esta segunda vez.
Mi pronóstico
El libro que más ganas tengo de leerme es el de Guerra y Paz. Sin embargo, en dos semanas me voy de viaje a Estambul, así que quiero llevarme un libro delgadito, que no ocupe mucho para que sea cómodo de llevar de un lado para otro.

Por esta razón, seguramente comience con Casa de muñecas (el que más posibilidades tiene) o El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, y, cuando vuelva de viaje, comience a leer Guerra y Paz. De esta forma, habré acabado la primera mitad del año con dos clásicos rusos leídos, uno de mis propósitos para este año.

Durante las próximas dos semanas volveré a pasearme por las librerías (mi favorita es Casadellibro, tengo la gran suerte de que haya dos en Bilbao) para ver qué libro y qué edición de Guerra y Paz me compro.


miércoles, 30 de marzo de 2011

La Fiesta del Chivo

Comienzo esta sección de libros con La Fiesta del Chivo, una de las obras más conocidas e importantes del peruano Mario Vargas Llosa.

¿Por qué este libro?
Tras haber leído mucho a Gabriel García Márquez, y disfrutado con él como con pocos escritores he hecho, tenía a Mario Vargas Llosa y a Jorge Luis Borges, el gran olvidado del Nobel, entre la lista de escritores a leer en un futuro cercano. Cuando ya había casi olvidado a Vargas Llosa en detrimento de Borges, fue galadornado con el Premio Nobel de Literatura, motivo que hizo que despertara de nuevo en mí el interés por su obra y comprara dos libros suyos: Pantaleón y las visitadoras, libro que ya he leído, y el libro del que hablo en esta entrada.

Mario Vargas Llosa es uno de los escritores de literatura en castellano más importantes del siglo XX, y tenía ganas de volver a disfrutar de la obra de un Nobel leída en versión original (no hay que olvidar que, pese a haber excelentes traducciones, muchas obras pierden un poco de su esencia, sobre todo las de literatura, al ser traducidas a otros idiomas). Tras haber tenido la suerte de leer las versiones originales de numerosos libros de García Márquez o, en menor medida, de Mario Benedetti, quería volver a leer literatura sin que hubiera pasado por el filtro de las traducciones, y pensé que una buena forma era hacerlo con dos de las novelas más conocidas de Mario Vargas Llosa.

Resumen
Este libro se centra en la figura del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, quien gobernó con mano de hierro la República Dominicana durante casi 31 años, desde 1930 hasta 1961, describiendo la dictadura desde tres puntos de vista distintos: la del propio dictador, que, en los días previos a su muerte, recuerda cómo han sido sus 31 años de dictadura; la de sus asesinos que, mientras esperan en un coche para asesinarle, rememoran las razones que les han impulsado a participar en el atentado contra Trujillo; y la de Urania Cabral, la hija de Agustín Cabral, uno de los colaboradores más cercanos de Trujillo, que vuelve a Santo Domingo 35 años después de su muerte, y que rememora antes su padre y su familia lo que significó para ella la dictadura y cómo cambió su vida. En los capítulos finales, ambientados en los meses posteriores al asesinato de Trujillo, se da voz a Joaquín Balaguer, presidente de la República en el momento de la muerte de Trujillo, quien relata sus pasos en pos de una transición democrática.

Pese a ser una novela y haberse tomado el autor una serie de libertades, Vargas Llosa describe fielmente 31 años de historia de la República Dominicana, un período donde la opresión y la violencia estuvieron presentes en la vida de dicho país.

Así, durante la primera parte de la novela se relatan algunos de los acontecimientos históricos ocurridos antes y durante la dictadura de Trujillo, así como la intrahistoria de la propia dictadura, presente sobre todo en los recuerdos de Urania Cabral y en las reflexiones de los asesinos de Trujillo, quienes explican al lector los motivos por el que deciden asesinarle, mientras que en los capítulos finales se relata la transición hacia la democracia.

Además, en los últimos capítulos el lector asiste con horror a algunos métodos de tortura empleados durante la dictadura, barbaridades que se dieron en casi todas las dictaduras sudamericanas del siglo pasado, y que no por conocidas dejan de sorprendernos y nos hacen preguntarnos cómo un ser humano es capaz no ya de idear semejantes métodos de tortura, sino de emplearlos con un semejante.

Mis impresiones
Este ha sido un libro que me ha gustado bastante; me ha recordado a uno de mis libros favoritos, El Otoño del Patriarca, de Gabriel García Márquez, aunque las similitudes se encuentren únicamente en que el personaje central es un dictador.

El libro está escrito de una forma sencilla y amena, y la lectura no se me ha hecho para nada pesada. El estilo circular, de forma que los puntos de vista de los distintos personajes se van alternando en los distintos capítulos, estilo que me encanta y que descubrí con El ocho, ha hecho que no pudiera dejar de leer en ningún momento.
Además, este libro me ha servido para descubrir una época que desconocía, la dictadura trujillista de la República Dominicana, ya que, a pesar de no ser una novela histórica, describe algunos de los momentos más significativos de la dictadura de Trujillo, como la Masacre del Perejil, así como los meses posteriores a su asesinato, relatando las dificultades para alcanzar la democracia, describiendo detalladamente a diferentes personajes históricos como Johnny Abbes, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), o Joaquín Balaguer, sempiterno presidente de la República Dominicana.

Un párrafo especial
Finalizo con un párrafo en el que uno de los asesinos de Trujillo reflexiona, en los momentos anteriores al atentado, sobre lo que ha supuesto para millones de dominicanos la dictadura de Trujillo y que, como he comentado antes, describe la cruda intrahistoria de la dictadura.
Como decía Estrella Sadhalá, el Chivo había quitado a los hombres el atributo sagrado que les concedió Dios: el libre albedrío. (...). Pero, aquello del libre albedrío lo afectó. Tal vez por eso decidió que Trujillo debía morir. Para recuperar, él y los dominicanos, la facultad de aceptar o rechazar por lo menos el trabajo con el que uno se ganaba la vida. Tony no sabía lo que era eso. De niño tal vez lo supo, pero lo había olvidado. Debía de ser una cosa linda. La taza de café o el trago de ron debían saber mejor, el humo del tabaco, el baño de mar un día caluroso, la película de los sábados o el Merengue de la radio, debían dejar en el cuerpo y el espíritu una sensación más grata, cuando se disponía de eso que Trujillo les arrebató a los dominicanos hacía ya treinta y un años: el libre albedrío.

martes, 29 de marzo de 2011

Apertura de la sección de libros

Como próximamente inauguraré mi sección de libros con La Fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, he creído conveniente escribir previamente una entrada explicando qué es lo que se va a encontrar en esta sección, así como cuáles son mis preferencias sobre libros.

¿Qué se va a encontrar en esta sección?
Principalmente, la opinión que me merecen los libros que voy leyendo: su argumento, las sensaciones que he tenido al acabar el libro... También tendrán cabida algunos libros que haya leído en su día y me hayan gustado, a los que trataré de la misma forma que a los libros que me voy leyendo. También hablaré de los libros que tengo previstos leer, los que no creo que lea... Esta es mi idea original, aunque ya se verá cómo evoluciona esta sección; quizá se me ocurran temas nuevos, no hable de temas que tenía previsto...

¿Qué significan los libros para mí?
En primer lugar, tengo que decir que yo divido los libros, quizá equivocadamente, en dos grandes grupos: lo que es literatura y lo que no lo es.

¿Qué es para mí literatura? Pues para mí la literatura es el conjunto de obras que no se dedican exclusivamente a contar una historia, sino que intentan ir un poco más allá, permitiendo reflexionar al lector sobre los distintos temas de los que traten estas obras. A bote pronto se me ocurren, entre los clásicos, La Divina Comedia, el realismo ruso y francés con Guerra y Paz y Los miserables, respectivamente, y, más recientemente, Gabriel García Márquez, por ejemplo.

Por otra parte están los libros que para mí no son literatura: libros que simplemente narran una historia, entretienen al lector, y sirven para que este pase un fin de semana agradable, para que tome el sol en la playa, o para hacerle más ameno el viaje en tren, metro o autobús al trabajo, la universidad o el colegio.

Ya sean libros de literatura o simples novelas que narren historias inventadas, los libros son una parte muy importante en mi vida. Me sirven para relajarme, cuando leo tumbado en el sofá, para evadirme de los problemas, para hacerme más ligero el viaje al trabajo, para aprender...

Leer sirve para tantas cosas... El mundo de los libros es un mundo fascinante, apasionante, y creo que al que le encante leer, independientemente del tipo de libros que lea, sabe de lo que hablo. Porque lo importante es eso: leer; nadie tiene que avergonzarse de lo que lee. Hay personas que buscan algo más que una historia y solo lee literatura, otras buscan simplemente una historia con la que pasar el rato y leen novelas, mientras que a otras personas les gusta aprender más sobre un tema concreto y leen ensayos. Lo importante es leer, sumergirte en las páginas de un libro, dejar volar la imaginación, e imaginarse que uno es un espectador en una época distinta, un lugar distinto, y que es un compañero de viaje de los protagonistas en las distintas historias.

¿Qué me gusta leer?
Principalmente, los libros de ficción (que no de ciencia ficción). ¿Qué considero un libro de ficción? Algo que no sea un ensayo, una novela por ejemplo. No me gustan las biografías (reyes, presidentes, famosos...) ni  los ensayos (sobre la crisis económica, sobre el calentamiento, sobre la relación entre el mundo árabe y Occidente...); vamos, que me gustan las historias inventadas.

Es verdad que se pueden encontrar cosas muy interesantes en los ensayos, y que leyendo ensayos uno puede alcanzar un grado de conocimiento más amplio sobre el tema en cuestión del que trate dicho ensayo, conocimientos que le permitan a uno lanzar opiniones mejor reflexionadas y construídas sobre un determinado tema. Pero bueno, a mí ese tipo de libros no me gusta, prefiero leer una historia inventada, y como he dicho anteriormente, no me avergüenzo de ello, aunque supongo que alguna vez tendré que lanzarme y leer algún ensayo.

Por lo general creo que puedo decir que me gusta todo tipo de historias, desde la novela histórica hasta la policíaca, salvo las de ciencia ficción. No me gusta mucho la fantasía ni la ciencia ficción; me gusta creerme que puede la historia que leo pueda ocurrir en realidad, salvando las distancias que tiene la realidad con una historia inventada, dada las libertades que puede tomarse un escritor en una novela.

Es una pena, porque me pierdo historias magníficas, como La historia interminable, que, irónicamente, no pude terminar de leer. Tampoco soy muy amante de los dramas, en especial cuando los protagonistas son niños. Por ello, no creo que sea capaz de leerme David Copperfield o casi ninguno de los libros de Charles Dickens, por ejemplo.

Me gusta alternar la literatura con novelas "normales", aunque leo más novelas que literatura. Intento llevar un equilibrio, pues creo que a pesar de que por lo general muchos de los libros de literatura pueden ser algo más difíciles de leer que una novela normal (voy a dejar de usar la palabra "normal"), es conveniente no dejar de lado la literatura e ir alternando libros de literatura con simples historias, alcanzando un equilibrio.

¿Qué espero con este blog?
Básicamente, expresar mis sensaciones al acabar de leer un libro, comentarlo, y bueno, si alguna entrada puede servir para que alguien la lea y se anime a leer un libro concreto, también habrá merecido la pena este blog. También, como he comentado en otras entradas, quiero que sirva para que en el futuro recuerde qué sentí al leer un libro concreto.